“The Unnamed Feeling” de Metallica: ¡Gritando para sacar ese sentimiento que no tiene nombre!

¡Bastaaaaaa! Te grito en tu cara para que entiendas de una vez por todas que estoy cansado de ti y de todos aquellos que se asoman con el traje de salvadores. Quiero que entiendas que me pareces un desperdicio desgastado, eres un error mal calculado, una equivocación de la naturaleza, no debiste llegar, porque la perversidad vino atado a tu destino, trayendo tristeza, desesperanza, aflicción, hambre, enfermedad, huida y oscuridad.

¡Alejateeee! Deja que la paz llegue sin necesidad de la guerra, tu retirada será la bocanada de esperanza que necesitan todos los que ven el futuro como aquella lejana puerta cerrada, cuyo llave sigue bajo el suelo hundido por el espeso negro pecado que llevó todo a los extremos, de la lujuria y la gula, al destierro y la hambruna.

¡Silenciooo! Mientras más digas el sismo se intensificará, las sombras soplarán con más fuerza intentando acabar con la casa que se resiste, esa que no desea quebrarse frente a los mosaicos patrimoniales testigos del tiempo, porque en algún cercano pasado lo positivo floreció en las tierras de gracia, en el valle donde se escuchó el mayor grito de libertad.

¡Trasciendeeee! Aun puedes hacer que algo de ti quede en los registros de la historia, en tus manos está la posibilidad de que puedas hacer que la llave salga de la profunda oscuridad, sacudir ese juego sucio colocado sobre un tablero lúdico donde cada quien mueve su pieza para gritar con más fuerza jaque, mientras que el mate va sin piedad arrastrando todo a su paso.

¡Avisaaaaaaaa! A todos los que dicen hablar en nombre de la salvación, que los tiempos de los mesías deben quedar atrás, todos debemos mirar la cima y comenzar el ascenso juntos; ya basta de lados, sectores y dogmas que arrastran marcandos por las diferencias, enraizando odios estúpidos. Te digo y que lo sepa el mundo, que hoy queremos librarnos de ese sentimiento tan pesado, ese que aún no tiene nombre.

Fue en aquel año 2003 cuando Metallica nos trajo el tan cuestionado álbum “St. Anger”, su octavo en estudio con temas pertenecientes a la banda, ese que despertó muchas pasiones, opiniones negativas por parte de seguidores y los que no lo son tanto, sobre un disco cargado de muchos cambios que no terminaron por gustar a la mayoría, sin embargo, fue toda una respuesta al turbulento momento que vivía la agrupación, en especial su voz líder, el brillante James Hetfield.

Cuando escuche el “St. Anger” solo necesite unas tres escuchas para entender lo que buscaba la banda con este álbum, no lo cuestioné, que guste o no más que otros de sus discos es otro tema, simplemente comprendí que fue una respuesta a un momento que vivían los miembros de Metallica, enfrentarse a un nuevo siglo, a un nuevo público el cual no es el mismo de los primeros años de la década de los 80´s, fue toda una apuesta para sobrevivir en unos tiempos complejos.

De las once canciones del disco hubo una que me atrapó con facilidad desde el primer momento que la escuché, se convirtió rápidamente en mi favorita del álbum “St. Anger”, se trata del track número 9 y que lleva por nombre “The Unnamed Feeling”.

Significado de The Unnamed Feeling.

Es la pieza del disco en la cual la banda decide bajar un poco la intensidad, y con esto no estoy diciendo que deja de ser otra canción donde se descarga la ira; es un tema con mucho sentimiento que llega hacer erupción, es como el momento en el que un volcán se encuentra activo pero desciende la intensidad de las explosiones, es una corta calma que quema hasta evaporar.

The Unnamed Feeling es una letra en la que Hetfield quiere expresar algo que en sí mismo no tiene un nombre específico,  ese momento en que las personas pueden estar a punto de perder el control, esa fracción de segundos donde el tiempo se detiene y te paralizas con el:  

“Been here before couldn’t say I liked it. Do I start writing all this down? Just let me plug you into my world. Can’t you help me be un crazy? Name this for me, heat the cold air, take the chill off of my life, and if I could I’d turn my eyes to look inside to see what’s comin’. It comes alive and I die a little more, It comes alive, each moment here, I die a little more. Then the unnamed feeling It comes alive. (He estado aquí antes, no podría decir que me agradó ¿Comienzo a escribir todo esto? Deja conectarte dentro de mi mundo ¿Podrías ayudarme a no enloquecer? Nombra esto por mí, calienta el aire frío, quita el escalofrió de mi vida, y si pudiera, giraría mis ojos para mirar por dentro y ver lo que está por venir. Viene con vida y muero un poco más, viene con vida, cada momento aquí muero un poco más. Entonces el sentimiento sin nombre viene con vida)”.

El riff de guitarra es desgarrador, lentamente se va desplazando por el subconsciente, con una batería de Lars Ulrich que suena tan sucia como en el resto del disco. Esta canción se conecta con el primer track del álbum, “Frantic” dice presente para hablar de la carga de ira en una persona, ese cúmulo de emociones negativas que lo empuja al descontrol, es justamente ese segundo previo en el cual aparece el sentimiento que no tiene nombre:

“I’m frantic in your soothing arms, I can not sleep in this down filled world. I’ve found safety in this loneliness, but I cannot stand it anymore. Cross my heart and hope not to die. Swallow evil, ride the sky. Lose myself in a crowded room, you fool, you fool, it will be here son. (Estoy frenético en tus brazos de calma, no puedo dormir en este mundo vacío. He encontrado seguridad en esta soledad, pero no puedo soportarlo más. Santifico mi corazón esperando no morir. Un trago maligno, monta el cielo. Perdido en una habitación abarrotada; tonto, tonto, estará aquí pronto)”.

James Hetfield realiza un profundo viaje por el ser de aquellos que padecen de ansiedad, que llegan a ese momento donde no pueden acumular más emociones inquietantes, viviendo ese empujón hacia al descontrol total, perdiendo por instantes el contacto con la realidad, provocando reacciones violentas consigo mismo o con los demás, quizás llevándolo de manera inconsciente a la muerte, de sí mismo o de otro. Esto es algo que se puede sentir en los sonidos tan chocantes que aparecen en el minuto seis de la canción, un encuentro metafótico con ese instante de calma previo antes de que llegue la desesperación:

“Get the fuck out of here, I just wanna get the fuck away from me. I rage, I glaze, I hurt, I hate. It hate it all, why? Why? Why me? I cannot sleep with a head like this. I wanna cry, I wanna scream. I rage, I glaze, I hurt, I hate. I wanna hate it all away. (Mierda lárgate de aquí, solo quiero que saquen esta mierda de mí. Furioso, lloro, lastimo, odio. Odio todo ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué a mí? No puedo dormir con una cabeza como esta. Quiero llorar, quiero gritar. Furioso, lloro, lastimo, odio. Quiero odiarlo todo)”.

Sin duda The Unnamed Feeling fue una canción que me impactó desde el principio, quedó grabada en mi mente con tanta facilidad que la fui tarareando en aquellos días de junio del 2003, y después de mucho tiempo le doy un peso aun mayor, hay que considerarla dentro de las grandes joyas que Metallica ha brindado a los seguidores de su música y aquellos que no lo son tanto.

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