“The Unforgiven III”: ¿Cómo puedo culparte cuando es a mí a quien no puedo perdonar?

¿Cómo puedes estar perdido si no tienes a dónde ir? Una pregunta que de seguro te deja en el vació, empiezas a flotar en la nada esperando ubicarte en el lugar y tiempo en el que perdiste la oportunidad, esos segundos donde decidiste soltar la cuerda, corriste hacia la oscuridad escapándote de la luz que no te permitiste observar, era ella quien tuvo que verte, eras tú quien debió esperar.

¿Cómo puedes culparla cuando es a ti a quien no puedes perdonar? Detente y mira hacia atrás, guarda silencio y escucha ese grito que te persigue por tantos años. El peso de la decisión recayó sobre tus hombros, nada evitará que eso cambie, tú quisiste correr a toda precisa para dejar atrás la oportunidad que venía vestida de azul, la que destellaba entre hilos blancos.

¿Cómo puedes seguir perdido en ese recuerdo revivido? Te lanzas sobre las capas de la memoria tratando de encontrar la puerta que te retorne al pasado, quieres cambiar ese momento, necesitas reescribir las páginas de tu propia historia, pero no hay vuelta al ayer. Busca la razón que te llevó a soltar la cuerda para luego correr hacia la oscuridad, la respuesta está allá pero también aquí.

¿Cómo puedes saber que la luz del nuevo amanecer cambiará tu vida para siempre? El tiempo colocó todo en su lugar, no hoy, ayer. Soltaste para correr, fuiste libre de ser preso de una pesada decisión, fuiste por el camino correcto, solo mira a tu alrededor.No dudes de lo que tienes, aquello que dejaste ir no era tuyo ni jamás lo sería, los paradigmas torcieron las emociones prendidas. El nuevo amanecer llegó un día después que tu mano soltó la suya para toda la vida.

En septiembre de 2018 llegó a mis manos el tan esperado noveno álbum de estudio de Metallica, Death Magnetic. No tardó en despertar nuevas sensaciones, fue una explosión de emociones que empezaron a surgir en la medida en que iba escuchando cada una de las diez canciones.

Death Magnetic (2008) el noveno álbum de Metallica

Una de las gratas sorpresas fue el track siete del disco, una sutil pero grandiosa canción que lleva por nombre “The Unforgiven III”. Solo con leer ese título te conectas con las muy conocidas “The Unforgiven” del Black Album y “The Unforgiven II” del ReLoad. En efecto es una composición cuya letra va dando respuestas a preguntas que quedaron presente con  las anteriores piezas, musicalmente tiene algunos cambios que la hace mucho más atmosférica, sentida, vibrante, desgarradora.

The Unforgiven III comienza ahora con unas notas de piano que salen de las manos del propio James Hetfield, quien de niño aprendió a tocar este instrumento por deseos de su madre. En esta canción se dejó de lado aquel corno francés que se escucha al abrir a sus antecesoras. Además se puede escuchar de fondo el acompañamiento de algunos instrumentos de cuerda que le dan ese ambiente tenue, casi nostálgico.

Otra de las diferencia de The Unforgiven III es que aquí no aparecen versos que son comunes en The Unforgiven y The Unforgiven II como lo son  “What I’ve felt, what I’ve known (Lo que sentí, lo que supe)”, “Never free, never me (Nunca libre, nunca yo) y “So I dub the unforgiven (Entonces te nombró lo imperdonable)”.

Dejarse llevar por la última entrega de la trilogía es lanzarse por un viaje profundo en la que aparecen varias respuestas que no encontramos en las dos primeras:

“How could he know this new dawn’s light would change his life forever? Set sail to sea, but pulled off course by the light of golden treasure. Was he the one causing pain with his careless dreaming? Been afraid, always afraid of the things he’s feeling. (¿Cómo pudo saber que la luz de este nuevo amanecer cambiaría su vida para siempre? Zarpo al mar, pero salió fuera de curso por la luz del tesoro dorado. ¿Era él quien estaba causando dolor con su negligente soñar? Estar temeroso, siempre temeroso de las cosas que él siente)”.

En “The Unforgiven II” al final el hombre dice que puede ver la luz del sol, empieza a encontrar las respuestas, se desvanecen las dudas. Sin embargo, en The Unforgiven III surge una nueva duda, no sabe si ese nuevo amanecer es el cambio que ha estado buscando, porque se da cuenta que tomó el camino equivocado, un dilema aparece en su vida: Era el quien estaba atrapado en sus propios miedos, se aleja la idea de que la culpa es del otro.

“He could just be gone. He would just sail on. He’ll just sail on. How can I be lost if I’ve got nowhere to go? Search for seas of gold. How come it’s got so cold? How can I be lost? In remembrance I relive and how can I blame you when it’s me I can’t forgive? These days drift on inside a fog thick and suffocating. His sinking life, outside it’s hell; inside intoxicating. He’s run aground, like his life. Water much too shallow, slipping fast, down with his ship, fading in the shadows. (Él pudo solo marcharse. Él podría seguir adelante. Él seguirá adelante. ¿Cómo puedo estar perdido si no tengo a dónde ir? Busco mares de oro ¿Cómo se volvió tan frío? ¿Cómo puedo estar perdido? En el recuerdo yo revivo ¿Cómo puedo culparte cuando es a mí a quien no puedo perdonar? En estos días a la deriva dentro de una niebla espesa y sofocante. Su desmoronante vida, afuera es el infierno; adentro intóxicante. Él ha encallado al igual que su vida. El agua es poco profunda, deslizándose rápido, abajo con su buque, desvaneciéndose en las sombras)”.

Después de pasar por mucho tiempo culpando a otro por su dolor, por su encierro, todas aquellas consecuencias que lo volvieron inseguro, ahora parece darse cuenta que todo era producto de sus propios medios, la culpa está dentro de él, lo persigue empujándolo a un abismo que no le permite vivir.

El hombre se ha dado cuenta que sus miedos lo han llevado por el camino equivocado, se encuentra en una deriva que no es muy diferente a lo que dejó atrás cuando no veía la luz del sol, simplemente persiguió un brillo que no lo que parece ve, es un engaño que lo va acercando cada vez más a las sombras, a un infierno que está afuera, que está adentro. ¿Quién puede perdonar cuando no es capaz de perdonarse a sí mismo? Lo que sintió, lo que supo, aquello que parece que no le permitió ser libre fue sus propias decisiones.

La trilogía The Unforgiven es la historia de James Hetfield, es la descripción de los temores que arrastra desde niño, la lucha con Dios por llevarse a su madre, con su mamá por dejar su vida en las manos de una religión, consigo mismo quien aún hoy parece tener la necesidad de escapar de sus dudas y angustias, debe encontrar la tranquilidad, comenzando por perdonarse para poder perdonar.

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