Música Romántica: Un origen profundo, un uso común

La música forma parte de nuestras vidas, está presente en cada momento, se encuentra con nosotros dentro de distintas emociones, nos acompaña en diferentes actividades. El filósofo y escritor inglés Roger Scruton escribió: “A través de la melodía, la armonía y el ritmo penetramos en un mundo en el que existen otros además de nosotros, un mundo lleno de sentimiento pero también ordenado, un mundo disciplinado pero libre. Por eso la música es una fuerza que moldea el carácter”1.

En ese mundo libre lleno de sentimiento muchos individuos buscan expresar sus emociones, poder transmitir eso que llevan por dentro, exteriorizarlo al mundo, una forma de conexión con otras personas que puedan sentir algo parecido, o que aún no han tenido la oportunidad de conocer, de enfrentar esa sensación que es capaz de mover tu vida. Cuando Roger Scuton dice que “la música es una fuerza con moldea carácter” tiene que ver con esa capacidad con la que contamos los seres humanos de usar esta forma de expresión para fortalecernos, y de alguna manera ayudar a otros para que puedan hacerlo también.

Los músicos componen piezas musicales para ellos, que luego comparten con el universo, y es ahí cuando nosotros entramos en acción, esas notas combinadas entran por nuestros oídos para pronto conectarnos emocionalmente con esas grandes obras sonoras, pero también pasa con una sencilla canción que se convierte en una parte importante de nuestras vidas.

Las canciones de amor son de las que más fácilmente se conectan con la mayoría de los seres humanos, ya sea porque acompaña a un romance, quizás forman parte de un enamoramiento platónico, o ayuda a calmar el dolor producido por una ruptura amorosa, más aun si esta viene producto de un engaño.

Origen de la Música Romántica

La palabra “romántico” viene del término “romanticismo” que tiene su origen del francés “romantique” que se traduce como “novelesco”, que procede de “roman” que significa “novela”. Sin embargo, muchos investigadores de la etimología coinciden en que “romantic” aparece por primera vez en el libro de viajes del escritor escocés “James Boswell” de 1768 llamado “An account of Corsica”; esta fue mencionada cuatro veces haciendo referencia a situaciones “sentimentales” o “pintorescas”. Este libro se tradujo a varios idiomas, entre ellos al alemán, tomando forma la expresión “romantisch”.

Fue en el Reino de Prusia donde se dio inicio de un movimiento cultural que confrontó con la Ilustración y el Neoclasicismo, una fuerza que fue tomando forma y consolidándose durante la primera mitad del siglo XIX y que recibió el nombre de “Romanticismo”. Está reacción cultural llegó a penetrar las sociedades europeas y aquellas que estaban bajo su influencia. Casi en paralelo este movimiento se dio en el Reino Unido, haciendo que se esparciera por buena parte del planeta, ya que los británicos eran el gran imperio de ese momento.

Francesde de Rímini de William Dyce, pintura de 1837.

Se denomina como “Romanticismo” ese movimiento que se enfrenta a lo clásico, y cuya base principal se encuentra en los sentimientos de los hombres, una búsqueda constante de la libertad, en la que es necesario las revoluciones para alcanzarlas. Siempre se va a lo que se siente, entender la vida, el ser humana y la naturaleza.

La Música del Romanticismo a la Música Romántica

La música del romanticismo tuvo su base en el gran compositor “Ludwing van Beethoven”, siendo una de las obras más emblemáticas la “Sonata para piano número 14” también conocida como “Claro de Luna”. Esta composición fue escrita por Beethoven y dedicada a la Condesa “Giulietta Guicciardi”, una adolescente que fue su alumna, y de quien se enamoró en ese período, tal y como aparece mencionado en algunas de sus correspondencias:

“Ahora vivo más feliz. No podrás nunca figurarte la vida tan sola y triste que he pasado en estos últimos tiempos… Este cambio es obra de una cariñosa, de una mágica niña que me quiere y a quien yo amo… Al cabo de dos años he vuelto a disfrutar de nuevo algunos instantes de felicidad y por primera vez creo que el matrimonio podría hacerme feliz, pero desgraciadamente no es ella de mi posición y no puedo pensar en casarme”.

Sonata para piano número 14 de Ludwing van Beethoven.

Esta pieza rompió con el formato de una sonata clásica que era rápido – lento – rápido, para entrar en una fórmula que contiene una trayectoria ponderada hasta el final. “El romanticismo” aparece en la escena musical.

Es así como el término romántico poco a poco se fue relacionando con las expresiones de la emoción, los sentimientos, hasta llegar a lo que ocurre casi en automático en el siglo XX, y es la asociándolo de esta palabra con todo aquello que tenga que ver con el amor.

Muchas expresiones musicales han sustentado su razón de ser por ser el canal idóneo para poder hablar del amor, hacia la persona amada, o del dolor producido por no ser correspondido. Cuando escuchamos las palabras “bolero” así como “balada”, sabemos que se trata de composiciones que se refieren a romances o a desamores, esas piezas que acompañan a los enamorados, o a los despechados.

La música romántica pronto se convirtió en “un producto” de primera necesidad, en las décadas de los 60, 70 y 80 una canción de amor era un éxito casi seguro, el single ideal para que sonara en las estaciones de radio. En Latinoamérica este tipo de canciones que acompañaban las exitosas telenovelas que acaparaban la atención de las mujeres (así como también de muchos hombres) de los países que van desde México a la Patagonia.

Los grandes artistas y grupos musicales eran invitados o persuadidos a escribir una canción romántica, la fórmula segura para alcanzar el éxito, llegar a los primeros lugares de las carteleras musicales, y así vender muchos vinilos.

Podemos explayarnos aquí y hablar de todas aquellas piezas románticas que llegaron a convertirse en número uno en la cartelera Billboard de los Estados Unidos, les compartimos aquí abajo algunas de las que ya hemos tratado aquí, y pronto iremos desarrollando las historias de más canciones románticas en inglés, así como también en español, armando así las Soonatas dedicadas al amor.

  1. SCRUTON, Roger.The Aesthletics of Music. Oxford, Clarendon Press. 1997.
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