“The Unforgiven II”: La duda puede hacer que no veas la luz en el sol

Llenaste el cuaderno con palabras que van contando la duda que te ha acompañando por meses. En cada página una pequeña esperanza que se va esfumando con los peros que van de la mano con tus deseos; leo con la intensión de encontrar un mensaje escondido que pueda descifrar, ese que dice que me otorgas la oportunidad de comenzar una vez más.

El tiempo nos llevó a encontrarnos, el silencio más abrumador acompañó esa larga mirada en la que no pudimos disimular las ganas. Pero al final bajaste la cara y seguiste tu camino pasando por un lado, colocando todo en el más infinito olvido. Pero tus ojos no engañan, sigues atrapada en tus dudas, quieres dar ese eterno abrazo, pero es más fácil seguir de largo.

Decidí subir la montaña, estar cerca del cielo me permitiría dejarte ir, por eso traje conmigo el aquel cuaderno, increiblemente aún conservaba  tu aroma así, como la duda que no dejó que fuera libre tu corazón. El camino se hizo más largo que de costumbre, el cansancio llegó más rápido que mi cuerpo a la cima, el peso de tus preguntas hicieron que mis pasos se volvieran pesados como la roca.

Uno de los dos soltó solo una vez la cuerda, pero esa misma persona decidió tomar nuevamente la mano sin importar la tormenta. Uno de los dos se aferró a las apariencias, esa misma persona que la duda hizo que nos consumiera durante largos meses de sol eclipsado. Las oportunidades estuvieron frente a nosotros, pero fue más fácil pasar de largo bajando la mirada.

Arriba en la montaña solté tus páginas, deje ir cada palabra, el viento se encargó de llevarte por cada una de las líneas del cielo. El tiempo será el que coloque todo en su lugar, que permita pensarte de forma diferente, con la sensación de libertad, dejando atrás los nudos que me ataron a tus dudas. Imperdonable fue soltar la cuerda una vez, imperdonable mantener esperanzas después de aquella tarde de silencio.

Noviembre de 1997, el séptimo álbum de estudio de Metallica había llegado a mis manos, ReLoad fue un bálsamo en tiempos de cambio. Aquellas trece canciones de aquel CD las grabé en una cinta TDK que me acompañaba a todos lados, incluso a conquistar la cima. De cada pieza ahí registradas una en particular me despertaba una gran curiosidad por esos días, “The Unforgiven II” me generaba múltiples sensaciones, por un lado me conectaba con The Unforgivendel Black Album y todo lo que significa ese disco para mí; por el otro, me empujaba a un viaje de emociones mezcladas, pasado y presente se tocaban.

La canción comienza con el mismo cuerno de la primera “The Unforgiven”, ese que fue tomado de la película de Clint Eastwood que lleva el mismo nombre de la canción de Metallica, solo que en ambas ocasiones es tocada al revés. “The Unforgiven II” suena más pesada al comienzo pero luego baja rápidamente en intensidad. En la número dos se invierten los ritmos con respecto a la primera, en la pieza de “The Black Album” primero es suave y luego más pesada, para volver a bajar en el estribillo, mientras que en la de ReLoad es pesada, baja y vuelve a ser heavy en el estribillo.

James Hetfield no usa la guitarra acustica en “The Unforgiven IIcomo si lo hizo en la primera, en la canción de ReLoad la fuerza está en la suavidad con la cual va deslizando su voz, contando una historia que se conecta con la primera:

“Lay beside me, tell me what they’ve done speak the words I wanna hear to make my demons run. The door is locked now but it’s open if you’re true. If you can understand the me than I can understand the you. (Acuéstate a mi lado, cuéntame que han hecho y pronuncia las palabras que necesito escuchar para que mis demonios se alejen. La puerta está cerrada ahora pero puede abrirse si eres honesta. Si puedes entender lo que soy yo podré entender lo que eres)”.

Aquel hombre sin esperanza en “The Unforgiven” aparece en la segunda parte, pero aquí se encuentra con una mujer que le permite ver un poco de luz dentro de tanta oscuridad. La pérdida de oportunidades, lo despiadado que pueden ser algunas personas, la envidia y la pérdida de la fe es parte de lo que se consigue en esta interesante letra.

“Lay beside me under wicked sky. Through black of day dark of night we share this paralyze. The door cracks open, but there’s no sun shining through. Black heart scarring darker still but there’s no sun shining through; no, there’s no sun shining through… (Acuéstate a mi lado bajo el cielo despiadado. A través de las sombras del cielo y oscuridad de la noche compartimos esta parálisis. La puerta suena y se abre, pero afuera el sol no brilla. Mi corazón negro  se oscurece más al cicatrizar y afuera el sol no brilla, no, el sol no brilla…)”.

La mujer que le devuelve un poco de esperanza al hombre que decidió encerrarse para no volver a ser víctima del dolor, termina convirtiéndose en otro engaño que golpea fuertemente a ese ser que no estaba dispuesto a creer nuevamente en la luz, y cuando decidió hacerlo, le fue arrebatado el tenue brillo que le había devuelto la fe:

“Lay beside me tell me what I’ve done. The door is closed so are you’re eyes, but now I see the sun, now I see the sun; yes, now I see it. What I’ve felt, what I’ve known, turn the pages, turn the stone. Behind the door, should I open it for you? (Acuéstate a mi lado y cuéntame lo que hice. La puerta está cerrada y tus ojos también, pero ahora veo el sol, ahora veo el sol; sí, ahora lo veo. Lo que sentí, lo que supe, da vuelta las páginas y las convierte en piedra. Estoy detrás de la puerta ¿Debo abrirte? Lo que sentí, lo que supe, enfermo y cansado espero solo ¿Puedes volver conmigo?)”.

“The Unforgiven II”  es una canción que permite entrar en una reflexión profunda, una delgada línea que separa la luz de la oscuridad, la esperanza del desaliento, el miedo del valor. Quizas en esta segunda parte de lo que luego se convertirá en una trilogía, tiene un sonido más pop, buscando que fuera más comercial que la primera. Aquí la duda puede aparecer rápidamente, producto de las comparaciones de dos canciones que tienen una misma raíz, un tema central conectado, un sonido hermanado.

Aquel día que subí a la montaña “The Unforgiven IIme permitió soltar las páginas y abrir la puerta que estaba totalmente cerrada, me dejó ver la luz del sol que estuvo por mucho tiempo eclipsado.

2 respuestas para ““The Unforgiven II”: La duda puede hacer que no veas la luz en el sol”

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