“Bitter Sweet Symphony”: Una gran composición con una historia agridulce

La década de los 90’s contó con movimientos culturales que brindaron importantes aportes a la música universal, entre los que se destacan la “Cool Britannia” de la cual se destaca el “Britpop”, un subgénero del rock alternativo que surgió a inicio de los noventas, llenas de piezas destacadas por su sencillez, alejándose de la complejidad, de lo progresivo, y de los rustico. Bandas como Oasis, Pulp, Blur y Elastica se encargaron de componer canciones simples que conquistaron a una generación británica; pero de ellas hay una pieza exquisita que logró conjugar una profunda e interesante letra con una delicada pero potente melodía, se trata de “Bitter Sweet Symphony” de la banda inglesa “The Verve”.

“Bitter Sweet Symphony” es una canción genial, pero no necesariamente original, aquello de combinar sonidos producidos por instrumentos orquestales en una pieza pop ya se había escuchado en los años 60’s, “The Beatles” lo hizo con la famosa Eleanor Rigby”, algo que repetirían en otras composiciones, así como lo hicieron “The Rolling Stones”, quienes tendrán mucho que ver en este sencillo escrito y lanzado en 1997.

Pero el que no haya sido original no le quita la belleza y genialidad a “Bitter Sweet Symphony”, una canción compuesta por el vocalista de la banda Richard Ashcroft, y que fue lanzada como sencillo en junio del año de 1997, escogido como el primer single del tercer álbum de estudio de “The Verve”: “Urban Hymns”.

Esta joya musical alcanzó importantes lugares en las carteleras musicales mundiales, segundo en el Reino Unido e Italia; tercero en Irlanda; cuarto en el Alternative Songs de Billborad, y quinto en Canadá. Lamentablemente su fama no solo estuvo ligada a su buen sonido, a su ambiente envolvente y su contagioso estribillo, sino por una pugna legal entre “The Verve” y “The Rolling Stones” por los derechos legales de esta canción.

Todo comenzó cuando Richard Ashcroft al componer esta canción se le ocurrió usar una parte de la versión orquestal de la pieza “The Last Time” de “The Rolling Stones”. Para ello “The Verve” solicitó la autorización a “Decca Records” para usar solo cinco de notas de la mencionada composición de Mick Jagger y Keith Richards, la cual fue aprobada por la compañía antes mencionada.

“Bitter Sweet Symphony” comenzó a sonar en las estaciones de radio, se convirtió en un éxito que conquistó los odios de británicos, estadounidenses, canadienses, además de millones de europeos y latinoamericanos; lo que llamó la atención de Allen Klein, persona que tiene los derechos de las canciones de “The Rolling Stones” compuestas antes de 1970, por lo que interpuso una demanda en 1998 alegando que la pieza de “The Verve” contenía más de las cinco notas que le había autorizado “Decca Records”.

A los fines de evitar una perdida mayor, Richard Ashcroft decidió negociar fuera de los tribunales otorgándole el 100% de los derechos de “Bitter Sweet Symphony” a ABKCO Records, y así evitar consecuencias más grandes generadas por este pleito legal.

Pero como si esta historia ya no estuviera enredada, apareció también Andrew Loog Oldham, quien cuenta con los derechos de las notas samples de “The Last Time” usadas en la polémica canción, por lo que al final a “The Verve” no le quedo más que ver perder todos los derechos de uso de “Bitter Sweet Symphony”, es así como desde entonces en los créditos de la canción aparecen los nombres de Richard Ashcroft, Mick Jagger y Keith Richards.

Tal como se puede leer en el libro “Allen Klein: The Man Who Bailed Out the Beatles, Made the Stones, y Transformed Rock & Roll”, de dice que el manager de “The Verve”, “Jazz Summers”, le ofreció a Klein el 15% de las ganancias para quedarse con los derechos. Klein lo rechazó rotundamente, y cuando se dio cuenta de que la banda liderada por Ashcroft tenía un disco exitoso que no podían reproducirlo sin un trato, insistió en el 100% de las ganancias generadas por la publicación de “Bitter Sweet Symphony”. “The Verve” se rindió al no tener opciones. Richard Ashcroft, recibió una tarifa plana de $ 1.000 por la letra, y tuvo que firmar por sus derechos.

La letra de “Bitter Sweet Symphony” fue algo premonitorio, aquello de “intentar hacer algo de dinero para luego morir” parece que de alguna manera tendría que ver con esta canción, esta que se convertía en su mayor éxito, la que les daría las mayores ganancias, terminó siendo una pieza que otorgaría el total de las regalías a los involucrados en la composición de “The Last Time”:

“’Cause it’s a bittersweet symphony, this life. Try to make ends meet. Try to find some money then you die. I’ll take you down the only road I’ve ever been down. You know the one that takes you to the places where all the veins meet, yeah. (Porque esta vida es una sinfonía agridulce. Intenta hacer que los extremos se encuentren. Intentas encontrar algo de dinero y entonces mueres. Yo tomaré el único camino en el que siempre he estado. Tú conoces al que te lleva a los lugares donde todas las venas se encuentran, sí)”.

En lo personal esta joya musical me conecta con un periodo de cambios radicales en mi vida, fue el momento de dejar un pedazo de historia para iniciar un nuevo camino, en el medio de esa situación con sabor agridulce apareció esta bella sinfonía para soportar los días de incertidumbre, aquellos donde pude ver el pasado, las personas y cosas que dejé en el olvido. Uno nunca debe anclarse a un solo centro, debes mirar a todo el universo y vivir en total armonía, no dejes que una sola estrella robe tu atención:

“Well I never pray, but tonight I’m on my knees yeah. I need to hear some sounds that recognize the pain in me, yeah. I let the melody shine, let it cleanse my mind. I feel free now, but the airways are clean and there’s nobody singing to me now. (Bien, yo nunca rezo, pero esta noche estoy de rodillas, sí. Necesito escuchar algunos sonidos para agradecer el dolor en mí, sí. Dejé brillar a la melodía, le permití limpiar mi mente. Me siento libre ahora pero los caminos aéreos están limpios y no hay nadie cantándome ahora)”.

“Bitter Sweet Symphony” se convirtió en un agridulce para Richard Ashcroft, hasta el punto que luego de este rechazar una propuesta que le hiciera Nike para usar la canción en una campaña de marketing. Los representantes de marca deportiva se aprovecharon de la situación y le compraron la licencia a Allen Klein, a lo que el vocalista de “The Verve” le llevó a decir: – “La última cosa en el mundo que quería es que se usase una canción mía en un anuncio, todavía estoy enfermo por ello“. La banda se separó en 1999 producto de muchos sismos ocurridos dentro de ellos, siendo uno de ellos los ocasionados por los trastornos y malos ratos vividos por la demanda, la perdida de los derechos de su gran pieza fue irreparable.

Pero la historia siempre reconoce a los vencedores, en el marco del Live 8 realizado el 2 de julio de 2005, en la presentación que realizó Coldpay en el Hyde Park de Londres, decidieron invitar a Ashcroft a tocar “Bitter Sweet Symphony” con ellos. Chris Martin al momento de presentar a Richard Ashcroft lo llamó “el mejor cantante del mundo” y su canción como “la mejor que se haya escrito”.

La mayoría de las personas que han escuchado esta melodía no se imaginan la agridulce historia de “Bitter Sweet Symphony”, la pieza musical que fue definida irónicamente por el propio Richard Ashcroft en ese entonces como “la mejor canción que Jagger y Richards han escrito en los últimos 20 años”. Así fue sonando esta sinfonía histórica, llena de drama, de un realismo que ni el mejor de los dramaturgos ha podido imaginar:

“You know I can change, I can change, I can change, I can change. But I’m here in my mold, I am here in my mold and I’m a million different people. From one day to the next, I can’t change my mold, no, no, no, no, no. (Sabes que puedo cambiar, puedo cambiar. Puedo cambiar, puedo cambiar. Pero estoy aquí en mi molde, estoy aquí en mi molde. Pero soy un millón de diferentes personas, desde un día al próximo, no puedo cambiar mi molde, no, no, no, no)”.

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Ilustración encontrada en: http://versoscalados.blogspot.com/2011/09/bitter-sweet-symphony-verve.html

3 respuestas para ““Bitter Sweet Symphony”: Una gran composición con una historia agridulce”

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