Un corte abrupto a los 9’48”: “To Live Is To Die”

Los miembros de Metallica sintieron con mayor fuerza el frio vacío dejado por Cliff Burton cuando les tocó grabar su cuarto álbum de estudio, la visión del prodigioso bajista no estaba presente en esta oportunidad para producir maravillas cósmicas que dieran forma a las nuevas composiciones, había un silencio escalofriante que no permitía que sumergiera joyas instrumentales capaces de erizar la piel hasta el más insensible de los seres humanos.

“To Live Is To Die” es el tributo que James Hetfield, Kirk Hammett y Lars Ulrich rindieron a Cliff Burton en “…And Justice For All”. Los tres amigos decidieron tomar aquellos riffs que el genio del bajo dejo aquí en la Tierra antes de su temprana partida, trataron de usar lo mejor de ellos, que en sí mismo se convirtiera en una fórmula mágica que trajera a su compañero de regreso y pudiera ser parte de la cuarta producción.

La pieza tiene mucho de Cliff, las melodías van ascendiendo suavemente, las guitarras de Hetfield y Hammett se van combinando suavemente en notas  que pronto se desvanecen ante el trueno de la batería de Ulrich, el danés dice presente para darle una carga de fuerza a esta compleja composición. Estamos frente a la rabia por la perdida, incluso una posible negación de lo ocurrido dos años atrás, el enfrentar un adiós que nadie imaginó.

Llega el primer solo de Kirk Hammett, saca de su guitarra sentimientos encontrados, es su homenaje al compañero que se fue sin despedirse. Estamos en un punto que podemos sentir a Cliff Burton aquí y ahora, es como si se quisiera reescribir un nuevo viaje a Orion. Jason Newsted es el encargado de producir el sonido interestelar a través de su bajo, nada mal para el músico que fue casi ocultado en la producción final del álbum.

Es el momento del segundo solo de Kirk, sin querer ser el gran protagonista termina por convertirse en las lágrimas sentidas que se deslizan por los duros corazones que fueron impactados por la llegada repentina de la muerte, es la centella que estremece el piso de la vida.

Puedes asomarte por la ventana para ver como el paisaje corre sin respiro ante tu vista, mientras eres golpeado por el reflejo del sol en el vidrio ya rayado por el tiempo, los segundos se van más rápido en la medida en que te alejas de la distancia, atrás queda el asfalto desgastado por los que han recorrido necesariamente el mismo destino sin percatarse que son individuos que regresan incomprensiblemente siempre al mismo sitio.

Puedes sacar la cabeza por la ventana y dejar que la brisa sacuda tus cabellos en tu cara, tienes la corta oportunidad de beber de la bruma que el sol no se ha llevado con el amanecer; es el instante de asomar la vida más allá del cristal, es separarte del aquí para caminar sobre el filo de la guillotina que espera sacar de tu cabeza el mañana, es el as que pica la delgada línea del futuro que es justo el ahora, el frío ya que congela el momento para la eternidad.

James Hetfield trae las líneas de un poema perteneciente al himnógrafo alemán Paul Gerhardt: “When a man lies,he murders some part of the world, these are the pale deaths which, men miscall their lives. All this I cannot bear, to witness any longer. Cannot the kingdom of salvation take me home? (Cuando un hombre miente, mata una parte del mundo, estas son las muertes pálidas, a las que los hombres mal llaman sus vidas. Ya no puedo soportar, ser testigo de todo esto. ¿No puede el reino de la salvación llevarme a casa?)”. Un mensaje muy claro que no necesita mayor interpretación.

Una frase que fue dicha muchas veces por Cliff Burton termina dando el nombre a la composición que le rinde el homenaje póstumo al amigo que se fue repentinamente, una desaparición física que no fue asimilada por los miembros de la banda; que en contra de su propia voluntad tuvieron que forzosamente dar un paso firme para dejar que el profundo, complejo y circunspecto músico realizara su viaja hacia eterno a Orión.

Así “To Live Is To Die” va cerrando con furia, aun llena de preguntas sin respuestas, de líneas que se van enredando creando una telaraña de la que no hay escapatoria; terminas volviendo a las melodías del principio, el inicio de todo, del que no te quieres separar, el momento que esperas se eternice; pero, sin avisar un corte abrupto cambió con el deseo de todos, transformando para siempre el ahora y el mañana.

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