Un himno del metal, un disco, la guía del thrash: “Master Of Puppets”

Johann Sebastian Bach compuso “Tocata y Fuga en Re menor 565”, Ludwig van Beethoven fue el responsable de la maravillosa “Quinta Sinfonía”; respetando todo tipo de distancias; Metallica hizo posible “Master Of Puppets”, una obra magistral que va más allá del “thrash metal”, tiene todos los elementos para ser una composición de la musical universal.

Tiene un  inicio que se sale de los esquemas conocidos, estamos a punto de escuchar una pieza que parece más bien salida de la mente de algunos de los maestros virtuosos de la música. Desde el momento en que arranca te encuentras con un juego adecuado de los tiempos, los sonidos que salen de la batería de Lars Ulrich se encarga de eso, acompañado, por supuesto, de un riff construido bajo la concepción magistral de Cliff Burton.

Solo déjate llevar, te atrapa, te eleva, te lanza por un viaje complejo. El riff es sencillo pero potente, todo se va dando de manera perfecta, las piezas están en su justo lugar. Hetlfied va aullando, como un lobo va contando una metáfora que da para infinitas interpretaciones, que al final se centra en estas líneas: “Master of Puppets I’m pulling your strings, twisting your mind, smashing your dreams. Blinded by me, you can’t see a thing. Just call my name, ‘cause I’ll hear you scream: Master. (Amo de Marionetas estoy tirando de tus cuerdas, retorciendo tu mente y aplastando tus sueños. Cegado por mí, no puedes ver nada. Sólo di mi nombre, porque te escucharé gritar: Amo)”.

Después de que Metallica te ha dado por 03’33” toda una clase de thrash repotenciado, te sube con esa melodía producida por el sonido angelical de las guitarras y el bajo de Burton que parece venido de un lugar lejano, de otra galaxia. El solo de Hammett es perfecto, sinfónico, traslucido. Se abre el cielo comienza a tronar, entre la batería de Ulrich y el bajo de Cliff, te muestran la línea que separa el cielo del infierno; Kirk arremete de nuevo, cualquier compositor clásico hubiese querido plasmar esto en sus partituras.

Hagamos una parada en los 05´41”, aquí hace acto de presencia el solo arrollador de Kirk Hammett, los dedos se van deslizando por cada una de las seis cuerdas, el aliento se va pulverizando, se abre el suelo para que salga el fuego de las entrañas de la tierra. La base que acompaña este momento suena como una orquesta de cuerdas, pero es solo Hetfield y Burton que dan lo mejor para estremecer a todo aquel que se adentra en este universo paralelo.

Nos vamos acercando al final, ha sido un viaje que parece largo, pero su paso ha sido más rápido de lo imaginado; todo lo bueno es así, fugaz. Cliff Burton trae en su bajo distorsionado luz para la oscuridad, hay una iluminación especial dentro de una pieza que en ningún momento suena exagerada, sabe combinar sencillez con brillantez; un cierre alucinante, un remate perfecto.

Para la mayoría “Master Of Puppets” es sobre las adicciones; en lo personal, pienso que va más allá, es sobre el mundo en que vivimos, la mayoría somos controlados de distintas maneras por unos amos invisibles, nos manejan en un tablero para responder a sus intereses, las sociedades son dibujadas por pintores que le gusta lo surrealista; porque al fin y al cabo existen muchos tipos de excesos, incluso aquellos que invitan a ser llevados por las venas o nariz: “Needlework the way, never you betray. Line of death becoming clearer. Pain monopoly, ritual misery. Chop your breakfast on a mirror. (Haciendo el camino con agujas, nunca lo abandonas. La vida de la muerte se hace más evidente. Monopolio del dolor, suplicio ritual. Corta tu desayuno en un espejo)”.

Cuando escuchas la versión que fue grabada y registrada en el álbum de 1999 “S&M”, aquella en la que Metallica tocó en compañía de la Orquesta Sinfónica de San Francisco, dirigida por el Director Michael Kamen; terminas reafirmando lo que ya sabías desde el momento en que oíste su versión original de 1986: “Master Of Puppets” es apoteósica, gloriosa.

Para el momento en que publicaron su tercer álbum en estudio aún los integrantes de la banda no sabían que cambiarián una parte de la historia de la música, pero ya estaba escrito en el firmamento que Metallica serían los responsables del disco que conceptualizaria un estilo, su huella sería imborrable en el universo, para convertirse en los “Amos del Thrash Metal”.

“Master Of Puppets” es el himno de una banda, es una parte de un disco que cuenta con ocho temas apoteósicos, cada uno abordado de manera distinta, con todo un potencial para apoderarse de todo un movimiento musical y social. Metallica dejó todo y más en esta placa, el álbum que indicó el camino.

  1. Battery.
  2. Master of Puppets.
  3. The Thing That Should Not Be.
  4. Welcome Home (Sanitarium).
  5. Disposable Heroes.
  6. Leper Messiah.
  7. Orion.
  8. Damage, Inc.

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