“Psychotic Symphony”: Los sonidos recién nacidos de Sons Of Apollo

Posiblemente Dream Theater es la banda del metal progresivo más importante de Estados Unidos, y una de los mejores del mundo en su estilo; su sonido ha recorrido el planeta dejando una importante influencia.  Uno de sus fundadores, Mike Portnoy,  se separó de la banda en septiembre de 2010, quien dijo que lo hizo de una manera amistosa, porque consideraba que era tiempo de hacer cosas diferentes para su bien y del resto de los integrantes de la agrupación;  terminó por convertirse en toda una alta tensión con sus antiguos compañeros. El genio de la batería ha pasado desde entonces por muchas agrupaciones, ya sea para acompañar giras o grabar discos.

Pero desde este año 2017 Portnoy tomó con mucha seriedad la creación de una nueva banda que tiene su marca personal, Sons Of Apollo ya cuenta con su primer álbum, solo tiene horas de estar entre nosotros, ya lo hemos escuchado, deshojado, y tenemos una visión de los más importante que encontramos en “Psychotic Symphony”.

Sonidos que vienen de la mística India, el sitar toma el protagonismo para llevarnos por dimensiones que van más allá de lo terrenal, la guitarra juega con nuestros oídos, es el choque de tormentas, rugen los cielos para abrir las puertas de “God of the Sun”, el primer tema que ya empaña nuestros ojos auditivos. La batería de Portnoy llega para encender las llamas y dejar que el sonido del “heavy metal” haga presencia en el medio de tantos sonidos profundos.  Van jugando con los tiempos para permitir que el viaje sea lento, quieren que captes  las fuerzas que se levantan al paso de cada acorde.

A partir del minuto cinco llega un nuevo aire a través del sintetizador, las cuerdas de orquesta, los sonidos de la tormenta hace que entremos en otro tiempo,  pero sigue siendo “God of the Sun”, que volverá a tomar una nueva dirección a los 06’50”, una marcha imperial hace que se abran las compuertas para el magistral encuentro, Ron “Bumblefoot” Thal hace que la guitarra vibre en otra dimensión, te encuentras con teclados que recuerdan a los sonidos de “Yes”, producidos por otro ex integrante de Dream Theater Derek Sherinian. Ya en este primer tema entran los ingredientes de los progresivo, hacen que la música llegue hasta ese límite que se acerca a la exageración sin que eso ocurra, además de la teatralidad expresada en un pentagrama, que va dejando huella en cada nota.

“Coming Home” tiene un comienzo distinto, el sintetizador de Derek Sherinian con un aire a “Saga” pasado por un spray de “Rush”,  lanzan los primeros avisos de lo que viene.  Suena bien, aunque cuando se escuchan los coros parece que estamos frente alguna canción de “KISS”. Un buen solo de guitarra de “Bumblefoot”, quien ganó mucho reconocimiento por ser el guitarrista que grabó el álbum Chinese Democracy de “Guns N´Roses”. Unos teclados ahora con ambiente a “The Who” para crear una atmosfera diferente, que se refuerza con el grito de Jeff Scott Soto rememorando el icónico aullido de Roger Daltrey en “Won’t Get Fooled Again”. Esta pieza es la tarjeta de presentación de la banda, muy heavy, sin perder su estilo progresivo.

La tercera canción es “Signs of the Time”, es más parecida a “God of the Sun”, en el sentido que ambas son más experimentales, pero aquí el metal esta en todo el ADN de la interpretación, el bajo de Billy Sheehan, el que mostró todo su capacidad con “Mr. Big”, marca las pulsaciones de principio a fin. Aquí están todos los ingredientes que hicieron posible el sello “Dream Theater”, Portnoy deja claro en esta pieza sus orígenes, las descargas de su batería, de la guitarra y los teclados muestran las bases musicales de esta banda que aquí suena como si estuvieran por levantar algo que tiene atmosfera de “Nu Metal”.

“Labyrinth” es sinfonía pura, tiene una mezcla de power metal, melodic metal y progressive metal. Los sonidos de los teclados nos llevan a grandes clásicos de “Saga”, pero que rápidamente son cortadas con la batería de Portnoy. Hay una intención de hacerla digerible, la forma en que interpreta Jeff Scott Soto la hace amigable, incluso busca un efecto contagioso para que quede grabado en tu mente, mientras los demás miembros continúan haciendo un derroche magistral con sus instrumentos. En la medida que avanza se hace compleja, espesa, es traslucida, venenosa, pero no te mata, es como quedar atrapado dentro de una medusa. Sons Of Apollo deja registrada en esta larga pieza todo lo que busca en este disco.

“Alive” es una especie de power ballad, la guitarra comienza con suavidad, va dando un delicado movimiento que sopla con el viento, estamos ante una canción que fácilmente puede sonar en las radios comerciales. Aquí no se busca el derroche de talento, es una píldora para suavizar todo lo que ocurrió en las primeras cuatro canciones. La guitarra de  Ron “Bumblefoot” Thal suena por momentos a Satriani.  

Vuelve el metal a dejar su huella, “Lost in Oblivion” quiere levantar la tierra en la cual te encuentras parado, busca lanzarte para que puedas ver desde más arriba que no todo es como te lo han contado, es fácil perderse en las palabras de los que dicen tener la verdad. Portnoy trae en su batería un poder particular para esta pieza. Es un mensaje claro, “Alive” fue solo un calmante, volvemos a martillar tus sentidos.

La experimentación de sonidos regresa con “Figaro’s Whore”, quieren traer de aquellas composiciones clásicas un rugir de metal apropiado para estos tiempos convulsionados, es un minuto de virtuosismo, que parece hacernos viajar por otra galaxia. Aplausos.

Cuidado con el riff que inicia “Divine Addiction “, se  parece a “Smoke On The Water” de “Deep Purple”, posiblemente es un homenaje a la gran banda que dejó huella para un estilo que será después conocido como “heavy metal”. Es quizás la canción que puede pasar desapercibida del disco, sin embargo, el sonido tan similar de la banda de Hertford hace que obligatoriamente le busques sentido. Por momentos creo que la “Divina Adición” se refiere justamente a que es imposible dejar de escuchar el disco “Machine Head”.

“Opus Maximus” es el título de la canción con que cierran el disco, lo que se busca en ella está claro,  pretenden dejar aquí desplegado todo su virtuosismo, sacan toda su artillería para que el templo pueda sentir la “Psychotic Symphony”. Parece que estamos viajando en el tiempo para escuchar aquellas genialidades plasmadas por músicos como Bach. Son 10’40” totalmente instrumentales, Portnoy marca los tiempos para llevar esto por los profundos subterráneos, es la forma para contemplar la tenue luz. “Bumblefoot” hace que la guitarra cambie de formas, sin dejar respiro, mientras escuchas como el doble bombo que hace caer las paredes, obligando a correr para conseguir escapatoria, necesitas oxígeno para  regresar a tu estado natural.

Solo el tiempo dirá si Sons Of Apollo estará en este plano haciendo música por una buena era, pero su “Psychotic Symphony” es real, tiene elementos complejos e interesantes, dando a nuestros oídos la oportunidad de comprender que existen espacios para el experimento, y para los encuentros entre el águila y el león como símbolos del sol frente al Dios Apolo tocando su cítara.

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