El sufrimiento que marca: “Fixxxer”

Quieres mover tu cuerpo pero no hay fuerza para levantar un dedo, sientes la necesidad de gritar pero no sale ningún sonido de tu garganta, sientes que transpiras pero no hay ni una gota de sudor sobre la piel, puedes sentir como te va perforando, cada aguja va atravesando tu esencia, eres un muñeco con vida, eres un ser de trapo, las culpas te van penetrando, los golpes son afilados, la sangre sale por las heridas mientras te vas derrumbando.

Cuando te adentras en las canciones menos conocidas de Metallica te puedes encontrar con un mundo complejo, luchas internas muy fuertes, choque de masas, un estallido de energía, la expansión de un inmenso calor que hace recorrer un inexplicable escalofrío por tu mente.

El cuestionado séptimo álbum de estudio de la banda liderada por James Hetfield y Lars Ulrich, Reload, cierra con un tema poderoso en su lírica, además con una propuesta musical que no es el “Thrash Metal” original que hizo esta agrupación en sus primero años, pero sin duda tiene mucha calidad, es potencia de principio a fin, el nombre de la canción es “Fixxxer”, y tiene una atmosfera envolvente, es indescriptible las sensaciones que puede transmitir cuando te dejas llevar por ella.

Va subiendo lentamente, una guitarra se encarga de generar una vibración electrónica, el riff le da vida a una historia sufrida, mientras la otra va atrayendo el sonido contundente. Llega la batería de Ulrich, Newsted coloca su bajo en el fondo para crear el ambiente idóneo. Nos empezamos a encontrar con una narración musical, vas sintiendo el dolor, te vas desagarrando en el medio de la desesperación.

“Dolls of voodoo all stuck with pins, one for each of us and our sins. So you lay us in a line, push your pins, they make us humble, only you can tell in time, if we’ll fall or merely stumble (Muñecos Vudú clavados con alfileres, uno por cada uno de nosotros y nuestros pecados. Entonces nos colocas en una línea, empujas los alfileres que nos humillan, solo tú puedes decir a tiempo si nos caemos o solo tropezamos)”. Así James Hetfield nos abre la puerta a una pesadilla, no se trata de la leyenda que escuchamos en “Enter Sandman”; lamentablemente esta es una realidad que ocurre en muchos lugares que se hacen llamar hogar.

Hetfield aborda el abuso infantil, haciendo un juego metafórico como si se tratara de un muñeco vudú, pero en realidad es la pesadilla que vive un niño por maltrato, no siente un mínimo de esperanzas: “Can you heal what father’s done? Or fix this hole in a mother’s son? Can you heal the broken worlds within? Can you strip away so we may start again? Tell me, can you heal what father’s done? Or cut this rope and let us run? Just when all seems fine and I’m pain free you jab another pin, jab another pin in me (¿Puedes curar lo que hizo el padre? O ¿Reparar el agujero en el hijo de una madre? ¿Puedes curar los mundos rotos en el interior? ¿Te puedes desnudar para que podamos volver a empezar? Dime ¿Puedes curar lo que hizo el padre? o ¿Cortar esta cuerda y dejarnos correr? Cuando todo parece estar bien y estoy libre de dolor vienes y pinchas otro alfiler, pinchas otro alfiler en mí)”.

Musicalmente por momentos recuerda el lado oscuro de Led Zeppelin, por otros parece una composición traída desde el lado más místico del mundo nórdico sin necesidad de buscar algo pesado, tiene una incluso el toque del misterio de Alice Cooper; pero rápidamente se hace presente la marca de Metallica, la guitarra de Hammett es clara, tiene su firma, mientras que Ulrich saca lo mejor para que la batería suene constante, penetrante.

Es un gran tema que levanta la piel, estas ahí, eres parte de la pesadilla, víctima o victimario, es cuestión de donde te ubiques en un momento determinado: “Mirror upon thy wall break the spell or become the doll. See you sharpening the pins so the holes will remind us. We’re just the toys in the hands of another and in time the needles turn from shine to rust (Espejo sobre la pared rompe el hechizo o conviértete en muñeco. Te veo afilando los alfileres para que los agujeros nos recuerden que somos los juguetes en manos de otro, y con el tiempo las agujas pasan del brillo al oxido)”.

Hetfiel usa muchos recursos a la hora de escribir esta canción, habla del abuso hacia los inocentes; también aparece un nuevo cuestionamiento de la fe al ver que un niño es víctima de la violencia; juega con pasajes de cuentos de hadas; y el uso brillante de ese paralelismo entre aquel muñeco para hacer magia y el que va recibiendo castigos como alfileres clavados en el cuerpo.

“Fixxxer” lleva esas tres “X” como parte de una las frases de la canción: “Blood for face, sweat for dirt, three x’s for the stone to break this curse, a ritual due (Sangre por cara, sudor por suciedad, tres X’s por la piedra para romper esta maldición, hace falta un ritual)”. Sigue jugando con el símil del vudú, mientras llega a un punto donde se pregunta ¿Cómo alguien que sufrió tanto desde tan pequeño puede volver a sentir amor por la vida?

Ilustración de Kayahan Kahriman – DeviantArt.

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