Tenemos que caminar por “Where the Streets Have No Name”

Las agujas del reloj se detienen, es solo cuestión de segundos para que las manecillas comiencen a girar hacia atrás, es el reencuentro con el pasado, es estar frente al espejo del tiempo, vamos recorriendo los días donde aquello que fueron problemas ahora son recuerdos, nos encontramos ante los instantes en los que nacieron esas sensaciones, aquellas  que hicieron sonar el corazón como un poderoso bombo de batería mientras tu caminabas hacia algún destino que te puso la vida.

Suena ese arpegio de guitarra, esa sencillez que se parece a la eternidad, sonidos que abren la puerta a lo celestial, el ambiente te envuelve, te hace ver todo desde arriba, son imágenes que se van colocando unas sobre otras, fotografías con vida, movimientos que se van quedando estáticas. Estamos frente a un rumbo que se cruza con otras vías, distintas personas que caminan por las mismas calles, historias que tienen sus propios días y noches, van escribiendo su destino individual, siempre con la posibilidad que en algún momento lleguen a toparse.

Estas imágenes son las que se pueden ver  con facilidad cuando nos dejamos  llevar por “Where the Streets Have No Name” la gran pieza que abre el mejor álbum de la banda irlandesa U2, The Joshua Tree. Es una canción magistral, musicalmente envolvente, te eleva, y cuando te deslizas por la letra te hace llevar a profundidades tan complejas que previamente necesitas liberarte de convicciones para que puedas entender el mensaje, la comprensión de la realidad sin filtros.

“The cities a flood, and our love turns to rust. We’re beaten and blown by the wind, trampled in dust. I’ll show you a place high on a desert plain where the streets have no name. (Las ciudades un diluvio, y nuestro amor se oxida. El viento nos golpea y nos derriba, pisoteados en el polvo. Te mostraré un lugar en lo alto de una llanura desierta, donde las calles no tienen nombre)”. Parte de las líneas en las cuales Bonos nos lleva por la historia de algunos lugares del mundo, aquellos que tiene una etiqueta, una clasificación, ya sea por religión, por ideologías políticas, razas o clases sociales.

Todos aquellos que formamos parte de las grandes urbes, somos uno más dentro de las grandes estructuras de metal y cemento, quizás no conozcan nuestros nombres, no identifiquen nuestros rostros, desconocen nuestros orígenes, pero llevamos la marca, la etiqueta de ser parte de un grupo que se identifica con un color, con una idea, con un modo de vida, así no comprendamos todo aquello, pero somos parte de las calles que llevan un título, porque allí caminamos, respiramos, pensamos.

Esta maravillosa letra fue inspirada en una historia que escuchó Bono sobre Belfast, capital de Irlanda del Norte, donde se puede saber en qué calle viven las personas solo con conocer su religión y procedencia. El vocalista hace un llamado a borrar esas etiquetas, las diferencias, que no exista razonas que lleven al odio entre personas, a las guerras sin sentidos.

Bono piensa en aquellos caminos de tierra que se pueden ver desde una cima en África, donde no hay nada que marque límites y diferencias; hace una comparación con las calles de las grandes ciudades occidentales que desde que se levantan son etiquetadas, dentro de ellas se van construyendo clasificaciones, grupos, rivalidades, marcas que te pueden acompañar de por vida. El vocalista de U2 nos invita a recorrer esas vías en donde no hace falta tener una condición especial para pasar por ellas, y donde existan romper con esas barreras, quitarle los nombres, vivir en amor.

Una pieza que comenzó como un demo de The Edge fue la piedra en el zapato de la banda en las grabaciones del disco “The Joshua Tree”, no daban con el sonido que cumpliera con las expectativas de los integrantes, se buscaba un gran tema que sonara gigante en los conciertos, música para hacer levitar los estadios donde se presentara U2, pero el resultado no llegaba. EL productor Brian Eno decidió eliminar todos los registros de esta canción para comenzar de nuevo, esto no ocurrió, y de cada una de las tomas se consiguió armar esta magnífica composición.

Esta canción además tiene un mensaje dirigido a comprender el problema de la contaminación, las como las grandes ciudades están generando problemas en el ambiente, contaminando el aire, las aguas, quitándonos los sonidos del silencio, las imágenes mágicas producidos por la naturaleza: “I want to feel sunlight on my face, see that dust cloud disappear without a trace. I want to take shelter from the poison rain. Where the streets have no name. (Quiero sentir la luz del sol sobre mi cara, ver que la nube de polvo desaparece sin dejar rastro. Quiero resguardarme de la lluvia venenosa. Donde las calles no tienen nombre)”.

“Where the Streets Have No Name” es una canción que  te deja marcado por su total armonía, y que sin temor a equivocarme, fue la manera perfecta para comenzar el mejor álbum. “Donde las Calles no Tienen Nombre”, una letra que tiene hoy más vigencia que nunca, porque nadie puede ocultar como la constante búsqueda de desarrollo de muchas sociedades implica la destrucción de los espacios naturales, además de encerrarnos en una sola realidad, en la cual llevamos sobre los hombros el peso de los edificios, donde vamos más rápidos que las congestionadas autopistas, el tiempo pasa y somos consumidos por estructuras que no tienen vida propia, pero si controla a los que allí crecemos bajo la signo de sus calles.

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