C4 Trío: El primer regalo de los Reyes Magos Venezolanos

La primera publicación de C4 Trío llegó a mis manos a días de su presentación, era el año 2006 y debía seleccionar la música que colocaríamos en el programa de radio, al escuchar la versión que hacían de Carretera de Aldemaro Romero me decidí por ella, muy alegre, recia pero refrescante, todo un viaje a través de tres buenos cuatristas.

Así conocí formalmente a esta agrupación venezolana, tres jóvenes que  se propusieron hacer algo diferente, una novedad para nuestro deleite, un paseo por los más distintos ritmos sacado de un instrumento musical que tiene sello nacional.

C4 Trío tiene una historia muy rica, es como la leyenda de los “Tres Reyes Magos”, de tres lugares lejanos llegaron estos cuatristas, Héctor Molina viene de la bella ciudad de Mérida, el Pico Bolívar fue testigo del talento de este joven que se unió con un caraqueño de nombre Edward Ramírez, quien aprendió a tocar el cuatro al pie de El Ávila, y ambos recibieron a un cumanés muy alegre, Jorge Glem, quien se encargó de traer la brisa marina para darle un toque de sal de Araya a este coctel venezolano. Desde entonces se han encargado de llevar música que brilla como el oro, recorren el país y el mundo acompañados de sus cuatros para llenar de alegría a quien la necesite.

Su primer disco es una pieza de lujo que debe estar dentro de sus archivos musicales, cuanta con catorce interpretaciones que son alucinantes, comienza con una danza de Rafael Rincón González, Pregones Zuliano. Aquí contaron con la colaboración de Rafael “Pollo” Brito en cuatro y voz, el productor del álbum, Aquiles Báez también en el cuatro, y Adolfo Herrera en el cajón.

Si creen que en la primera canción encontraron una explosión de talento, escuchen la siguiente pieza, Mambo Influenciado, un “latin jazz” de Chucho Valdés, de los tres cuatros sale un ritmo sabroso, te hace levantar con ganas de bailar, escuchas la descarga de percusión sin que esté presente, es magia musical.

Zumba que Zumba, un joropo del folklore venezolano llega para mostrar el talento de Jorge Glem y Héctor Molina, acompañados nuevamente por Adolfo Herrera en el cajón. Estos cuatros que suenan como arpa, luego como lo que son, hacen deleitar los oídos de quienes se dejan llevar por la interpretación.

La cuarta pieza es un calipso tradicional, Eastern Morning. Cuenta con la participación de Serenata Guayanesa y Roberto Koch en el contrabajo. Guayana se hace presente en esta genial recopilación, vale la pena escuchar esta interesante versión. De Carretera hablamos más arriba, ahora es Edward Ramírez y Héctor Molina que dan vida esta composición original de la “onda nueva” del maestro Romero.

Amalgamados es una “onda nueva” original de Héctor Molina, uno de los C4 Trío muestra aquí también su talento para la composición. El cuatrista merideño es acompañado por Edwin Arellano en el bajo eléctrico, es una melodía refrescante como los riachuelos que bajan de la Cordillera para darle vida al Río Chama.

Llega un vals de Cesar Prato, Media Luna Andina, dulzura de principio a fin. Marina Bravo y Zenaida Rodríguez colocan su voz, mientras que Roberto Koch el contrabajo.  Este paseo por el medio de las montañas es contemplativo, la neblina baja pero no tarda en abrirse para ver tanta maravilla ante nuestros ojos.

Edward Ramírez trae una de sus composiciones, interpreta Utopía, un llamado a la perfección, un cuatro que suena como si fueran varios, una descarga de energía como el de una gran ciudad, esa que lo vio nacer. Es el turno para un merengue de Pablo Camacaro y Henry Martínez, La Negra Atila, estamos frente a raíces de la costa venezolana, que cuentan con el regreso del contrabajo de Roberto Koch, además de las voces de Marina Bravo y Zenaida Rodríguez.

Llegó el turno de la composición de Jorge Glem, trae un joropo oriental llamado el Pez Volador, y es que realmente está interpretación a uno lo hace levitar, acompañado del sonido del mar, es fuerza del Caribe, música para volar sobre aguas azules.

El merengue de Eduardo Serrano San Juan to’ lo tiene trae ritmo, celebración, tradición. Los C4 Trío son acompañados en esta tema por Serenata Guayanesa, Aquiles Báez sumando otro cuatro, y el contrabajo de Roberto Koch.

Llego el turno de la dupla de Jorge Glem y Edward Ramírez, juntos dan vida a la composición Preludio Creo – Yo, dos cuatros que suenan a herencia española y que te van trayendo por el océano hasta nuestro Caribe. La combinación es fuerte pero abrazadora.

Estamos por cerrar, A Night In Tunisia suena exquisito, un viaje profundo en la interpretación de este jazz de Dizzy Gillespie, es un botón que enseña el talento que tiene estos tres jóvenes por pasearse por diferentes ritmos.  El track 14 es un remix del Preludio Creo – Yo, para no perder la vieja costumbre de la ñapa.

Cheo Hurtado define uno de los aportes de C4 Trío: “… es su talento y entendimiento de la universalidad de nuestro más  emblemático instrumento lo que los coloca, hoy, en el camino de dar continuidad a la idea de promover en el mundo su riqueza e infinitas posibilidades”. Estamos frente a una nueva forma de conjugar el cuatro, de ampliar sus horizontes, de trasladarse a distintos lugares y tiempos; estos tres venezolanos se permitieron hacer un regalo para todos, este gran álbum solo fue el comienzo, ya son 10 años desde este primer disco, y desde entonces varios trabajos han sido publicados, sin duda tendremos C4 Trío para rato.

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