Huáscar Barradas nos regaló un “Trío Acústico Venezolano” para celebrar la Navidad

Venezuela siempre se ha caracterizado por celebrar extensamente la Navidad, que dependiendo de la región puede comenzar muy temprano, y en otras más bien terminar bien adentrado el mes de enero, incluso hay quienes  esperan el 02 de febrero, día de “La Virgen de La Candelaria”, para bajar el “nacimiento” y el “arbolito” .

Por ejemplo, en el Estado Zulia su gaita es la encargada de llenar de música las calles, las radios, los locales nocturnos, incluso festivales; acompaña el encendido de las luces de navidad en Maracaibo unos días antes de la “Feria de la Chinita”, ese 18 de noviembre de cada año donde bajan la imagen de la virgencita para bendecir a sus devotos, así como a toda la región.

En esta capital zuliana bañada por las aguas de su hermoso lago, nació en 1964 un niño que con el tiempo se encargó de sumarle mucha más alegría a las navidades venezolanas, regalándonos su virtuoso sonido de la flauta, haciendo que la música decore aún más unas fiestas que tienen olor a hallaca y pan de jamón, bautizado con el nombre “Huáscar Barradas”.

Uno de esos regalos ocurrió en el año 2001, cuando Huáscar Barradas se reunió con Jorge Polanco y Elvis Martínez, para justos unir la magia de la flauta, del cuatro y del contrabajo, y así darle vida a “Trío Acústico Venezolano”, una recopilación de gaitas, aguinaldos, parrandas y otros ritmos de esta Tierra de Gracia, producidas con la más excelsa muestra de cada uno de sus instrumentos.

Huáscar define esta producción musical como: -“Si hay algo especial en Venezuela es que en cualquier reunión aparece un cuatro o guitarra, alguna tía con talento musical comienza a cantar, las primas hacen coro, el amigo del amigo toca las maracas, se improvisa, se cuenta anécdotas, chistes, y se forma un alboroto hasta que el cuerpo aguante… quizás los mejores se den en la época decembrina, cuando toda la familia se reúne y suelen colarse gaitas y aguinaldos. Precisamente de este ambiente festivo y alegre del venezolano trata de impregnarse el Trío Acústico Venezolano”.

Después de las palabras de Huáscar Barradas damos comienzo a la fiesta, una “Introducción” se hace presente, se escucha a un grupo de amigos reunidos en algún lugar cálido celebrando con mucha alegría, preparando esos instrumentos para que la música sea la protagonista. Para darle más sabor al alboroto hace entrada Neguito Borjas, el líder de la agrupación gaitera “Gran Coquivacoa”, llega para acompañarlos e  interpretar su famosa “Gaita Onomatopéyica”; aquí los tres instrumentos suenan sabrosos, destacándose el cuatro de Jorge Polanco, y sin cortes llega otra gaita zuliana llamada la “Cabra Mocha” de Jesús Lozano; Neguito coloca la voz para darle fuerza a esta impecable versión.

La “Carretera” de Aldemaro Romero suena suculenta, seguidamente viene “Al Niño Jesús Llanero” una composición del maestro “Simón Díaz”, donde Huáscar muestra todo su talento acompañado con la dulce voz de “Cecilia Todd”.

Llega “La Güachafita – Fiesta en Elorza”, Huáscar, Jorge y Elvis unen estas dos piezas, la primera de Alberto Muñoz y Eduardo Serrano, la segunda del gran Eneas Perdomo. Cada uno de los tres músicos saca lo mejor de sí para colocar la fiesta por todo lo alto, donde el joropo apureño suena más que nunca universal.

“La Grey Zuliana” de Ricardo Aguirre y “Sentir Zuliano” de Joseíto Rodríguez y Norberto Parada son combinadas para hacer sonar la gaita sutilmente, la flauta te hace un recorrido por Maracaibo y sus alrededores, cruzar el puente se hace más emotivo. El “Colosal” Ricardo Cepeda los acompaña para colocar la voz en piezas que reafirman la zulianidad.

“El Norte es una Quimera” es la séptima pieza del álbum, estamos frente a una interpretación de la composición original de Pedro Gutiérrez y Luis Fragachán, el cuatro y la flauta hacen un juego increíble durante los casi tres minutos que dura esta melodía.

Llego la hora de bajar el ritmo, y se hace presente la hermosa gaita “Sin Rencor”, una de las mejores del disco, con suavidad la flauta va haciendo que los corazones palpiten, el amor flota en el aire, una navidad sonrojada. Maravillosa forma de interpretar esta canción original de Neguito Borjas.

Otro de los invitados es Rafael Rincón González para cantar sus canciones “Maracaibera” y “Pregones Zulianos”, dos piezas que se unen para seguir rindiendo un homenaje a los grandes de la gaita zuliana.

Suavemente comienza a sonar “Presagio” de Enrique Hidalgo para luego entrar “María Antonia” de José Villarroel, ambas piezas que llegan del oriente del país, uno se puede imaginar saboreando unas divinas empanadas de cazón, sintiendo el soplo de la brisa del mar de Margarita.

Y como si se tratara de un dulce de lechosa se puede degustar el “Aguinaldo Criollo” de Luis Morales e Isabel Herrera, para dar paso al “Pesebre Motilón” de Víctor Hugo Márquez, cantado por él y un coro de niños para rendir un homenaje a la llegada al “Niño Dios”.

Un “Epílogo” despide la parranda que queda registrado en este disco que está cumpliendo 15 años y que debe acompañarnos en nuestra cena de Navidad.

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