“Losing My Religion”: Una obsesión que no me canso de escuchar

Hay canciones que son más perfectas en la medida que pasa el tiempo, es como si la melodía hubiese sido compuesta pensando en el futuro, incluso, de ser posible, por un error viajó en el tiempo y se ubicó en un momento del pasado en el cual sonó maravilloso pero que mañana se escuchará mucho mejor.

Esa sensación es la que tengo con “Losing My Religion” de la banda “R.E.M.”, tiene un ambiente que se parece más al ahora que el ayer, pero seguramente la escucharé veinte años después y volveré a sentir lo mismo. Esta joya musical fue lanzada oficialmente el 19 de febrero de 1991, y pertenece al álbum “Out of Time” publicado veintiún días después. Esta canción así como el disco terminó de llevar a la fama a una agrupación perteneciente al ambiente del rock alternativo, esas bandas que se mantuvieron independientes del control de las grandes disqueras, haciendo la música que les gusta.

El guitarrista de la banda, Peter Buck llegó a decir: -“Nuestra carrera puede dividirse en dos partes, antes de Losing My Religion y después de ella”. Es una canción de una gran sencillez cuya melodía nace de una mandolina, sin embargo, logró un gran éxito comercial, llegó a la cima de la cartelera musical de los Estados Unidos, haciendo que el álbum fuera en el más vendido en toda la historia de R.E.M.

La letra de la canción no se trata de lo que se puede interpretar con solo leer su título, resulta que “Losing My Religion” es una expresión del sureste de los Estados Unidos que quiere decir “perder el temple” o “llegar al límite de la paciencia”, es una historia de amor, más bien de obsesión, al estilo “Every Breath You Take” de “The Police”. Michel Stipe, vocalista de la banda, llegó en una oportunidad a comparar ambas canciones diciendo: “Siempre he creído que las mejores canciones son las que cualquiera puede escuchar, ponerse en su lugar y decir, Sí, ese soy yo. Losing My Religion” tiene esas cualidades, siempre quieres cantarla solo, y siempre quieres seguir cantando cuando se ha acabado. Eso es R.E.M., un puñado de acordes menores coronados por una cierta dosis de absurdo”.

Difícilmente los integrantes de R.E.M. podrían perder la fe en un año donde se dieron grandes coincidencias, Peter Buck conocía a la banda Nirvana, estaba relacionándose con el Sonido de Seattle y decidió grabar “Out of Time” en esa ciudad; allí ambas bandas intercambiaron por un buen tiempo. Michel Stipe hizo una gran amistad con Kurt Cobain, quien los admiraba por su apasionada forma de tocar, que a pesar de ser comerciales nunca perdieron su independencia, eran libres a pesar de todo, algo que el líder de Nirvana parece que no logró encontrar para sí.

“Losing My Religion” nació siete meses antes de Nevermind, y de alguna forma ambos están conectados, lo que hace mucho más grande su historia. Tanto en común y tantas diferencias al mismo tiempo.

Peter Buck recordó en una oportunidad que la melodía tuvo su comienzo una noche en la que bebía un buen vino mientras miraba el canal de TV Nature con el sonido en “mute”, y ahí estaba aprendiendo a tocar la mandolina: –“Al día siguiente no recordaba lo que había escrito, tuve que aprenderla escuchando la reproducción de esa noche. Es así como se me ocurren las canciones, en algún lugar sin pensar realmente en ello”.

Toda la letra es un poema hacia un amor inalcanzable, pero obsesionado por conquistar, es una persecución asfixiante más para el que para ella, aquí la parte final de la canción que eriza la piel: “That’s me in the corner. That’s me in the spotlight, losing my religion, trying to keep up with you. And I don’t know if I can do it. Oh no I’ve said too much I haven’t said enough. I thought that I heard you laughing. I thought that I heard you sing. I think I thought I saw you try. But that was just a dream. Try, Cry, Fly. That was just a dream. (Ese soy yo contra las cuerdas. Ese soy yo en el punto de mira, perdiendo mi religión, intentando seguir contigo. Y no sé si podré lograrlo. Oh no, he dicho demasiado. Y no he dicho lo suficiente. Creí oírte reir. Creí oírte cantar. Creo que me pareció haberte visto probarlo. Pero sólo fue un sueño. Intenta, llora, vuela. Sólo fue un sueño)”.

Una melodía que arrasó como canción, como video, impulsó a un disco maravilloso, y le dio a R.E.M. un lugar más que meritorio, se universalizó su música, aquella que nació en la pequeña población de Athens, en el Estado de Georgia, para girar por todo el planeta y un poco más.

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