“I/O” de Gaélica: Un disco que debe estar en lo más alto

A finales del año 2007 se podía ver en las discotiendas “Esperanto” (hoy lamentablemente desaparecidas) las primeras copias del segundo álbum de la agrupación venezolana Gaélica, un maravilloso trabajo que los impulsó a dar un salto gigante; una producción musical que tiene los ingredientes necesarios para elevarlo sobre las nubes que cumbren la Cordillera Andina, es la joya que lleva por nombre “I/O”, y sin temor les digo que puede ubicarse dentro de los mejores discos realizados por una banda de Venezuela.

“Gaélica” tenía dos años deleitándonos con el maravilloso sonido que se encuentra registrado en “Ibérica & Latina”, su primer álbum que muestra su talento para fusionar los más diversos ritmos, cuya columna vertebral es el sonido celta proveniente de las viejas tierras irlandesas y escocesas, cultura que llegó al norte de la Península Ibérica, de donde estas melodías dan un salto a estos lares porque corre por la sangre de los integrantes de esta agrupación criolla.

Con I/O se vive algo más profundo, es un viaje alrededor del mundo, es un producto con mucha madurez que se siente como en el buen vino de cosecha, en cada una de las 14 piezas que componen este disco se siente sus variadas cepas. “Templarios” es el primer sorbo que sale del disco, se escuchan las huellas celtas, una gaita de Gabriel Figueira que nos va introduciendo a un mundo de sonidos nacidos en el seno de instrumentos y voces, que se hacen poema sin dejar en ella ningún verso, solo el bajo del tiempo lleva a los conquistadores europeos hasta el norte del Sáhara, trayendo de ahí toda la fascinación de su cultura islámica. El título es tentador, historia de cruzadas, batallas en nombre de Dios en la Tierra, encuentro de culturas, religiones, guerreros que desean el poder sobre Jerusalén. Déjate llevar por esta pieza, veras sobre el pentágrama la fuerza que tiene.

“Las Calles de la Esperanza”, es la incursión del grupo a una fusión de ritmos latinos destacado por una “salsa” que tiene la genialidad de la percusión de Alfredo Naranjo, quien fue invitadado para aportar mayor calidad. Se va desplazándo por un sutil jazz que regresa al “Son” del Caribe. Es atrevida, movida, te hace levantar de la silla, cargada de buenos deseos para un país que ya se venía quebrando emocionalmente.

El violín de Cesar Natera hace una presentación impecable, abre las puertas al quitiplá para explayar su sonido, “Chinita de Dublín” es una composición que nace de lo nostálgico con mezcla de ritmos irlandeses combinados con esencias afrovenezolanas, con un solo de cuatro tocado por Jorge Glem de C4 Trío”, que toma el protagonismo para hacer de esta composición un cóctel de ritmos provenientes de cuatro continentes.

“Altiplano” es un vuelo a las alturas por los Andes del Alto Perú, acompañado por un sabroso toque de percusión que nos traslada por paraísos que rozan los cielos, pero es el suave soplo de la “quena” la que hace bajar vientos ancestrales. De las frías montañas sudamericanas, Gaélica nos traslada al Monte de “Ararat” para hacernos sentir con “Homa” un encuentro con el lejano pueblo armenio, es el sonido del “duduk” que toca Gabriel Figueira, el responsable de este viaje milenario, mientras que Rubén Gutiérrez hace que la guitarra suene hermosa, y Armando Álvarez nos regala una percusión que te lleva a caminar por tierras del Cáucaso.

“Glass of Beer” es el tema “hard” del disco, como lo describió su autor y guitarrista de la agrupación Rubén Gutiérrez durante su participación en el aquel programa de radio que producía y conducía este servidor, Espacio Viajero por Jazz 95.5 FM: – “este es la pieza de fuerza de I/O, el que descarga con guitarras y le da ese toque roquero a un grupo que le rinde culto a la música”. El poder de las seis cuerdas eléctricas, además de un toque tecno que te invita a tomar unos tragos en un pub estilo inglés.

“Cançao do Mar” es la nota de paz con una marcada nostalgia que se hace sentir a lo largo de la pieza, suenan las raíces de Gabriel Figueira, un fado con toque de “Madredeus” esa agrupación portuguesa que le dio un giro moderno a la forma de interpretación tradicional de la música desgarradora de las calles de Lisboa. “Bahía Saudade” tiene el aroma de la bossa con toques sublimes de guitarra flamenca que hace destellos sobre las aguas del mar que separa dos continentes, unidas por familias que se distanciaron a través de sus historias de vida.

“Haraam BocaRoja” un piano, un tango, seducción  que se vuelve vientre, llega esos ritmos árabes que hacen contraste con los pasos extraordinarios de la pareja que baila en un salón de Buenos Aires, el olor del buen vino tinto se mezcla con el sabor de los dátiles secos, tus oídos no podrán dejar de escuchar estos sonidos servidos en copa de cristal. “Mouras” es el regreso a la celebración, es una fiesta en todo el sentido de la palabra, la gaita alegre hace que todos choquen en lo alto los tarros llenos de cerveza. El nombre de la canción hace alegoría a mitología gallega sobre unas mujeres encantadas, muy hermosas, que habitan bajo el suelo o el agua, que hacen sonar su oro para llamar a ese hombre que será su marido.

Llegó la hora de interpretar una pieza tradicional irlandesa llamada “Morrison’s Jig”. Gaélica le introduce sonidos dance con un soul lleno de colores de Brasil. Mariana Serrano añade su voz interpretando en portugués, los ritmos van tomando un matiz samba.

Jerez de la Frontera es el próximo destino, la pasión del flamenco florece en “Bulería de Volá”. Diego “El Negro” Álvarez hace que explote el cajón mientras lo acompaña los sonidos de instrumentos claves como la guitarra, violín y flauta.

Gabriel Figueira trae “A Santa Cecilia”, una maravillosa interpretación de la gaita escocesa que se combina con cumbia para llevar alegría durante los 5’39” que dura esta ofrenda a la santa patrona de los músicos.

“Carolan’s Farewell” es el diamante que baja el telón, el piano del maestro Gerry Weil hace que uno se eleve, mientras que la flauta irlandesa cuenta una historia celta, es un adiós profundo, la consagración de un disco magistral.

A los integrantes de Gaélica se les debe dar todo el reconocimiento por la calidad de este disco, buen sonido, piezas gigantes, interesante el arte de la caratula, y además mezclado por Michael Barbiero, hombre que trabajó con bandas como Metallica, Alice Cooper, Cypress Hill, Sorpions, Ziggy Marley, por solo nombrar algunas; pero para que no quede duda, mezcló nada más y nada menos que “Appetite For Destructión” de “Guns N’ Roses” junto con Steve Thompson.

I/O entra perfectamente en eso que ha sido definido como “World Music”, con mucha seguridad les digo que es un disco que pudo trascender en el mercado internacional con un poco de apoyo comercial. Ojala algún día “Gaélica” vuelva a reeditar este álbum, es una gran pieza de colección que con toda seguridad se encuentra dentro de las grandes producciones musicales realizadas en Venezuela.

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