“Una Canción”en Bogotá para más nunca olvidar

Cada momento tiene su canción, los instantes se van conectando a melodías que dicen presente en cada situación, esa música se relaciona a cada capítulo de tu recorrido por este mundo por simple causalidad más que por casualidad; ellas mueven los recuerdos, revuelve las emociones, se va colocando de manera ordenada para armar el soundtrack de tu vida.

Ahí estaba, disfrutando un viernes por la noche de la hermosa ciudad de Bogotá, así el destino lo quiso, un buen grupo de amigos de la tierra hermana decidieron ir a un local de la “Zona Rosa” de la capital de Colombia, fue una noche que me llevó a bailar con dos hermosas bogotanas que nos acompañaban en esa rochela de fin de semana, que terminaba temprano por aquello que llamaban la “Ley Zanahoria”.

En un principio era mi última noche en Bogotá, tenia pasaje para regresar a Caracas al día siguiente, volver a la acostumbrada vida de ir de lunes a viernes a las alturas de la Torre Oeste de Parque Central. Pero no había razón para despedidas, el regreso ya había cambio de fecha,  la fiesta era para celebrar que Colombia seguía en mi agenda.

Pasaron varias horas entre bailes, vodka con jugo de naranja y conversaciones amenas; en eso suena un suave tema, una balada con sonido pop rock que todos los presentes empezaron a cantar en una sola voz. Era maravilloso ver a todos interpretar con tanta pasión esa bella canción. Me quería quedar con ese instante pero mis oídos  decidieron viajarar por las notas de piano y guitarra, abrí mi ser, sentí nostalgia sin razón para ello, era como si hubieran escrito ese letra para esa noche que en principio era mi partida. Un sentimiento tan profundo se generó, no quería salir por la puerta de ese local, había una necesidad de mantener fijo ese momento, quedarme para siempre.

Escuchaba ese coro “Una canción para ti, para mí, y que nos llegue al pensamiento, para vivir y expresar todo lo que yo siento… quiero tenerte, te dedico esta canción”; miraba como cantaban a todo pulmón, algunos abrazados, otros con los vasos en alto, era una forma agradable de desgarrar el corazón, para mí ya era la canción de despedida por más que se corrió la salida.

Inmediatamente pregunté – “¿Quién canta ese tema?”. Me contaron que era un éxito de mitad de los noventa de una banda colombiana llamada “Los de Adentro”, un grupo que se formó en Barranquilla, que llegó a la cima en toda Colombia con esta buena pieza.  No exagero con lo de “buena”, a lomejor no lo recuerdan, pero la agrupación mexicana “RBD” hizo un cover de ella en el año 2005, convirtiéndose en un éxito que sonó mucho en las radios de Latinoamérica, son varios los que creen que es original de la agrupación de tierras aztecas, y resulta que es “Made In Colombia”, “Hecho por los de Adentro”.

“Una Canción”, así se llama esa suave pieza que te va cantando a ti, es directa, sin metaforas, no tiene relleno, es una composición que te hará reír o llorar, porque la necesitas o simplemente porque te seguirá toda tu vida, es una letra dedicada a la música que te acompañará por siempre, ese soundtrack del cual hablamos al inicio. El tema generó  ventas que se multiplicaron por miles de un álbum que lleva el mismo nombre de la banda: “Los De Adentro”.

Santa Fe de Bogotá me tuvo por más tiempo, pude escribir más páginas a dos mil seiscientos metros más cerca de las estrellas, desde ese momento acompañado por “Una Canción”; fue la oportunidad para afianzar lazos de amistad, para conocer una hermosa e histórica ciudad, probar deliciosos platos pasando por el sanador ajiaco, así como colocar la semilla de un pequeño amor en algún rincón verde esmeralda. Un día antes de regresar a mi tierra pedí que me pasaran por una discotienda, allí  compre el CD “Los de Adentro”, con su caratula con fondo azul índigo por donde una especia de espermatozoides van buscando su meta, quizas ahí esta el origen del nombre de la banda. Son varias las canciones que puedes escuchar con tranquilidad, como “Mi Ayer”, un piano que te lleva a una historia de dolor; “Platónico”, guitarra y bajo te sube a las nubes para encontrar la ideal;  y “Velocidad”, más rockera, muestra la esencia de esta banda inicialmente formada por José Matera (voz), Eliott Martínez (guitarra eléctrica y acústica), Johann Deccarett (teclados, piano y sintetizadores), Francisco Foschi (bajo), y Juan Camilo Dávila (batería); todos demostrando su talento para fusionar el rock con ciertos ritmos latinos como en la salsera “Por Siempre”.

“Una Canción” me regresa a Bogotá, hace que recorra sus avenidas montado en bicicleta, respirando el aroma del café tintico, observar la “Monserrate”, subir las calles empedradas del centro de la ciudad, ver la ventana por la cual Bolívar escapó de la traición, contemplar el resplandor de las joyas del “Museo del Oro”, escuchar el grito de independencia desde “La Casa del Florero”, estar nuevamente en ese local observando a todos cantar con los brazos abiertos invitando a ser parte de ellos, para en unos minutos después calmar el frío a través de esas cálidas pupilas posadas en tu constelación, esa que se fue alejando desde el día en que subí a ese avión sin regreso definido.

Fotografía de: www.yoamobogota.com

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