Montaña de Esperanzas

Las veces que me pregunto ¿Debo seguir en mi país o montarme en un avión para huir de esta locura? Termino mirando hacia “El Ávila”. No pasa mucho tiempo para que la calma se haga presente en mi mente, inicio la subida a la energética montaña ubicada al norte de nuestra querida pero por momentos odiada Caracas. El ascenso es a través de los recuerdos de tantos recorridos realizados por varios senderos del originario “Waraira Repano”. Llego a la paz de Pico Occidental, y veo la postal de la ciudad, tan quieta a lo lejos, tranquila como las hojas de los pocos árboles que están en la cima, que apenas se mueven con la suave brisa que se presenta antes de que lleguen las nubes a ocultar la metrópolis que abajo está.

De seguro te ha pasado muchas veces que escuchas por un tiempo una canción sin hacer el mínimo caso a su letra, pero el día que decides poner atención a su mensaje descubres una historia que te golpea por dentro y por fuera. Esto me pasó recientemente con la pieza “Mountain at my Gates” (Una Montaña a mis Puertas) de la banda de Oxford “Foals”.

Esta interesante composición musical la escuche por primera vez a finales del año pasado, cuando conseguí el CD “What Went Down” por internet, cuarto trabajo en estudio de esta banda inglesa de rock alternativa clasificada más bien dentro del subgénero “Art Rock”.  “Mountain at my Gates” es el track número 2, es la canción que musicalmente me capturó. Decidí agregarla a un CD que quemé para llevarlo en el carro y disfrutar de la buena música del año 2015. Así fue como en muchas oportunidades la oí mientras rodaba por Caracas.

I see a mountain at my gates. I see it more & more each day. I see a fire out by the lake
I’ll drive my car without the breaks (Veo una montaña a mi puerta.
Cada día la aprecio más. Veo fuego saliendo del lago. Manejaré mi auto sin frenos)”, y esto es lo que pasa cuando voy conduciendo el carro, eso sí, con los frenos bien puestos; observo mi montaña, ese “Ávila” que llena los pulmones de aire puro solo con mirarla, ahí está siempre, la mimada de Caracas.

La siguiente estrofa es la que me conecta con ese momento de inquietud, de ganas de salir corriendo de aquí, y que al mirar esa traviesa montaña todo cambia, la tranquilidad llega a las puertas del alma: “Oh, gimme some time, show me the foothold from which I can climb; yeah when I feel low you show me a signpost for where I should go (Oh, dame algo de tiempo, muéstrame el punto de apoyo desde el cual pueda escalar; sí, cuando me siento deprimido me enseñas un letrero de a dónde debería ir)”.

Con toda seguridad los integrantes de “Foals” no conocen “El Ávila”, ni siquiera han visto en un mapamundi donde se encuentra Venezuela , pero esta letra es como si hubiera sido escrita para todos aquellos que tenemos esos días de querer dejar todo atrás, a la familia, los amigos, el trabajo, la universidad, las arepas, el caos de Caracas, el amarillo del Araguaney, el azul de su cielo y el rojo pasión de sus mujeres hermosas. Hablan de esa montaña que esta frente a la puerta, a la cual le pides una razón para continuar el camino.

“Through lanes & stone rows, black granite, wind blows. Fire lake & far flame go now but come again dark clouds gather round, will I run or stand my ground? (A través de carriles y piedras en fila, granito negro y el viento soplando. El lago de fuego y la llama lejana se van ahora, pero vuelven las nubes negras, se juntan alrededor ¿Debería huir o quedarme asido a la tierra?)”. La canción te lleva  a esa situación oscura, a pesar de que algunas dificultades ya hayan sido superadas; pero los problemas están ahí, por eso le preguntas a la montaña ¿Debo irme o aferrarme a mi tierra y luchar en ella? Por momentos así nos sentimos, son instantes de dudas, de preguntas sin respuestas, solo con ganas de comprar el primer boleto que esté disponible para alejarte sin mirar atrás. Sin embargo “El Ávila” está ahí, llena de verdes esperanzas, oxigena nuestra mente para pensar con más claridad y dejar que nuestros sentimientos no sean presos de los problemas que vivimos prácticamente todos los días.

Pasan los días donde los conflictos políticos, las dificultades económicas y las necesidades sociales se van comiendo un país que no pierde sus esperanzas, que sigue levantándose todas las mañanas para sacar esta tierra de las dificultades, construyendo puentes que unan caminos seguros, sin huecos donde seguir tropezando y haciendo lento el crecimiento; buscando ese sol que brilla desde las costas de Paria hasta las aguas del Apure, reflejándose en los mágicos tepuyes, pasando por esa montaña que nos enseña a todos lo que estamos en Caracas que debemos seguir confiando en Venezuela.

Foals escribió esta la letra, y con su “Mountain at my Gates”  la mirada hacia “El Ávila” se hace con más fuerza, porque frente a mi puerta está la montaña a la que siempre le diré: “Yeah, gimme my way. Gimme my love. Gimme my choice. You keep me coming around. Gimme my fate. Gimme my lungs. Gimme my voice. You keep me coming around. (Sí, dame mi camino. Dame mi amor. Dame mi opción. Me sigues convenciendo. Dame mi destino. Dame mis pulmones. Dame mi voz. Me sigues convenciendo”.

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5 Replies to “Montaña de Esperanzas”

  1. Sentí nostalgia al leer tu nota, y la verdad es difícil decir ”Estar bien”. Todavía sigo aquí siendo joven, a veces siento un vacío… Me calma un poco son esas ganas de seguir afrontando, hasta que llegue una oportunidad y quizás no dude en tomarla. Me llena de fuerza seguir buscando alternativas para escapar por un momento de aquel vacío, es la música y la escritura que me alivian un poquito. Aquí hay vida, hambre, sed, lágrimas, agonía, dolor, pero siempre queda un puño que se aprieta fuerte, y quizás a muchos de los que hoy seguimos aquí, sentimos que hay razones para seguir, que aquí nos vieron nacer, crecer, sentir y vivir. Es nuestro calor, nuestra tierra, pero uno el joven la siente sola, vacía, seca, rota, y todos los días aportamos un granito de arena para mantenerla viva, a Venezuela yo la veo todavía enferma, ojalá se pudiera curar y comience a valorarse como la que era en un pasado que se sigue extrañando.

    ¡Gracias por tu maravillosa nota y canción!
    Saludos.

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    1. Hola, se cómo te sientes. Las ganas de correr son grandes, pero hay una fuerza más grande, la de levantar en país que ha sido olvidado por varios, y no hablo desde la palabra, hablo desde las acciones. Estoy seguro que podemos darle un nuevo rumbo a Venezuela, uno distinto al de ayer y al de hoy, en ese donde seamos un solo país donde conviven diferentes formas de pensar pero como un mismo sentir como venezolanos. Lo que estás haciendo es importante, es una forma de sembrar en esta tierra fértil. Ten la seguridad que más temprano que tarde todos nos estaremos dando un abrazo esperanzador, los vientos de cambio siempre llegan.

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