“Mercury Falling”: El sonido solitario de Sting (1ra parte)

Mucho podemos decir de Gordon Matthew Thomas Sumner, empezando que para los amigos es simplemente Sting. Pero en estos momentos me concentrare en su producción “Mercury Falling”, no es mi disco favorito en su rol de solista, pero si es su producción más fresca, sin rebuscar mucho, íntimo, sutil, sereno, considero que es el momento que escribió y grabó para él, no se preocupó por un éxito radial o por vender millones de discos en el mundo, estaba en el momento de su viaje interno, incluso dejando de lado el peso de su antigua banda “The Police”.

Estamos frente a un Sting que ya va caminando por encima de los 40 años, y si repasamos rápidamente todo lo que hizo después de este disco, entra en una fase de redescubrimientos, buscando dejar aportes en varias ramificaciones musicales, por momentos se dirige a todo el público, y por otros a uno más selecto, no olvidemos “Songs from the Labyrinth”, su profundo trabajo de música renacentista.

“The Hounds Of Winter” abre el disco con la frase “Mercury Falling”, la misma que da nombre al disco. Es la puerta de entrada a la casa de campo ubicada en un bosque, fría, sola, y Sting reafirma su soledad: esta hermosa composición. Con una letra que traducida al castellano nos dice con nostalgia y melancolía: “El mercurio cae. Me levanto de mi cama a recoger mis pensamientos. Tengo que mantener mi cabeza, parece que ella se ha ido y de alguna manera estoy clavado por los sabuesos del invierno. Aullando en el viento”.

Comienza y termina con redobles, y en varios momentos se puede escuchar al propio Sting aullando como los sabuesos de invierno. En el libro que trae el CD aparece una fotografía de Sting algo abrigado y apoyado por un bastón en su mano derecha, detenido en un sendero de un bosque, y a su izquierda su mascota, un perro de raza Lebrel Irlandés. Es claro el mensaje que quiere transmitir, no lo esconde, por donde busques muestra con sinceridad la intimidad de este disco: “Busco a mi compañera. Tengo que secar mis lágrimas. Parece que ella se ha ido y me dejó demasiado pronto. Soy tan oscuro como diciembre, estoy tan frío como el hombre en la luna… Todavía veo su cara, tan hermosa como el día. Es fácil de recordar, recordar mi amor de esa manera. Todo lo que oigo es el sonido solitario, los sabuesos del invierno me acosan”.

También esta una pieza simplemente hermosa: “I Was Brought To My Senses”. Es una canción de amor puro, Sting se explaya libremente, y la música que va comenzando como un canto medieval acompañado de una guitarra acústica hermanada más adelante con la suavidad de un violín afirmando ese ambiente antiguo, es llevado lentamente a volar, los contrastes de jazz se hacen presentes para llenar de nubes de ritmos a esta poesía. Creo que lo mejor es escucharla y disfrutar de esta letra que aquí se las dejo en español:

“A solas con mis pensamientos esta noche
Me acerqué a orillas del Tyne
Me preguntaba cómo podía ganarte
O si pudiera hacerte mía
O si pudiera hacerte mía.

El viento era tan insistente
Con cuentos de una tormenta al sur
Pero cuando me fijé en dos pájaros en un árbol sicómoro
Hubo una sequedad en mi boca
Vino una sequedad a mi boca.

Para entonces, sin ninguna razón
Los dos pájaros se alzaron el vuelo
Y mientras los pájaros volaban
Juro que me vi contigo
Juro que me vi contigo.

Salí esta mañana
Era como si un velo hubiera sido retirado de
mis ojos
Por primera vez vi el trabajo del firmamento
En la línea donde la colina se había
Casado con el cielo
Y ten todo a mi alrededor cada brizna de hierba canta
Estaba llamando tu nombre y que
Nuestro amor siempre perdurará.

Y dentro de cada hoja de inflexión
Es el patrón de un árbol viejo
La forma de nuestro futuro
La forma de toda nuestra historia
Y de la confusión
Donde el río desemboca en el mar
Llegaron las cosas que nunca había visto
Cosas que nunca había visto.

Llevado por mis sentidos
Yo era ciego y ahora que puedo ver
Cada poste indicador en la naturaleza
dice que me perteneces.

Yo sé que es verdad
Está escrito en el cielo tan azul
Tan azul como tus ojos, tan azules como tus ojos
Si la naturaleza es roja en dientes y garras
Como heladas de invierno y el deshielo de verano
Las heridas que me hizo
Fueron las heridas que me sanarían
Y nos gustaría ser como la luna y el sol
Y cuando nuestra danza cortesana haya marcado
Su curso a través del cielo
entonces estaremos juntos
Y de la confusión
donde el río desemboca en el mar
Algo nuevo que llegará
Algo mejor llegará.

Llevado por mis sentidos
Yo era ciego y ahora que puedo ver
Cada poste indicador en la naturaleza
dice que me perteneces”.

Continuara…

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