Unas líneas para Bob Dylan: El nobel de la verdad

En este lado del mundo, mientras apenas nos estábamos despertando, fuimos sorprendidos con una noticia que en lo personal me llena de mucha alegría, el anuncio de que Robert Allen Zimmerman es el Nobel de la Literatura 2016. Si, así es, el gran “Bob Dylan”, el hombre que nos ha regalado tantos poemas convertidos en canción por más de 50 años es quien ha sido reconocido con tan importante título.

Este premio Nobel es para festejarlo, Bob Dylan ha demostrado a lo largo de los años que tiene la capacidad de tomar la realidad, digerirla, sacarla nuevamente con toques de frescura bajo la magia de la poesía, le coloca sabor con brisas musicales para que podamos aceptar mejor el remedio a tantos problemas que estén en nuestro alrededor, esos que pasan frente a nuestros ojos como el tren que espera en la estación.

Dylan se ha encargado de regalarnos melodías, las que han acompañado a varias generaciones, piezas llenas de preguntas tan profundas como  “¿Cuántas veces un hombre debe de alzar la vista antes de que pueda ver el cielo?” (Blowin’ in the Wind – 1963).  Platón escribió que “La música es para el alma, lo que la gimnasia es para el cuerpo; así que la música para mí es como la medicina para el alma, una forma de catarsis de las emociones negativas que me aquejan en algunas ocasiones”. No estoy seguro si Bob Dylan leyó a Platón, pero entendía perfectamente esto, porque ha sido su práctica, aquello que ve y le preocupa le pone letra y música, es desahogo para él, es mensaje para el mundo.

Con este premio no solo se está reconociendo a uno de  los mayores compositores de la música contemporánea y sus importantes mensajes a la humanidad, sino que se le está dando un lugar a todos los músicos que de una manera u otra han colocado su don al servicio de los demás, que a través de sus letras nos invitan a la reflexión y a la acción para mejorar como especie, como sociedad, como planeta.

De todas sus piezas es “Like A Rolling Stone” (Como una Piedra Rodante)  la más significativa en vida, nada más el título te hace preguntarte ¿Qué tan importante puede ser una piedra que va rodando por una cuesta? Pero en la medida en que te adentras en su letra te das cuenta del mensaje tan claro y contundente que lanza Bob Dylan: “Princess on the steeple and all the pretty people they’re drinkin’, thinkin’ that they got it mad, exchanging all precious gifts. But you’d better take your diamond ring, you’d better pawn it babe. You used to be so amused at Napoleon in rags and the language that he used. Go to him now, he calls you, you can’t refuse, when you got nothing, you got nothing to lose, you’re invisible now, you got no secrets to conceal. (La Princesa en la torre y toda la gente bonita bebiendo, pensando que han triunfado, intercambiando toda clase de preciosos regalos y cosas. Pero más vale que tomes ese anillo de diamantes y lo empeñes nena. Tú que solías divertirte tanto con el haraposo Napoleón y con el lenguaje que usaba. Ve con él ahora, te llama, no puedes negarte, cuando no tienes nada, no tienes nada que perder, eres invisible ahora, no tienes secretos que ocultar)”. Eres lo que haces, son tus acciones; no eres lo que tienes, todo eso se puede ir en segundos, y solo quedaras tu con lo que realmente vales. ¿Quieres ser una piedra rodante? Esta en ti en hacer la diferencia.

Este Nobel es para Dylan, pero también para todos aquellos que amamos la música, para quienes sentimos que a través de ella se puede cambiar el mundo, empezando por uno. Gracias Robert Allen Zimmerman, gracias por tu poesía, gracias por ser Bob Dylan.

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